Las realidades sociales y familiares condicionan las trayectorias educativas de niños y niñas
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La coordinadora del Programa de Apoyo Escolar Municipal, Mercedes Izaguirre, explicó que los alumnos que participan de estos espacios presentan condiciones sociales, económicas y culturales diversas que impactan directamente en su desempeño escolar: “Cuentan con un acceso restringido a materiales de lectura, recursos educativos y espacios adecuados para estudiar”.
Los estudiantes que concurren a los espacios de Apoyo Escolar municipales llegan con realidades muy diferentes, pero comparten un desafío común: sostener sus trayectorias educativas en contextos que, muchas veces, limitan sus oportunidades de aprendizaje.
Actualmente, alrededor de 150 estudiantes asisten de manera regular a las sedes de Apoyo Escolar ubicadas en los barrios Zuppichini, Suburbio Sur, San Francisco, Curita Gaucho, Cuchilla, Espinillos, Polideportivo Norte y Munilla. A esos espacios se suma el trabajo articulado con el Instituto Becario a través del programa "Educando en Movimiento", que funciona en los barrios Obreros, Pitter y San Pablo con estudiantes avanzados de carreras docentes que realizan tareas de acompañamiento pedagógico.
La coordinadora del programa Mercedes Izaguirre contó que la propuesta está pensada “para acompañar las trayectorias educativas mediante un espacio de fortalecimiento de aprendizajes, apoyo en las distintas áreas del conocimiento y atención a las necesidades particulares de cada alumno”. Los encuentros se desarrollan en turnos de mañana y tarde, con una frecuencia de dos o tres veces por semana y una duración de entre una hora y media y dos horas.
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Durante esas jornadas los alumnos reciben ayuda para realizar las tareas escolares, reforzar contenidos de Lengua y Matemática, mejorar la lectura, la escritura y la comprensión lectora, incorporar hábitos de estudio y prepararse para evaluaciones y trabajos prácticos. También participan de actividades lúdicas y pedagógicas orientadas a favorecer la motivación y el aprendizaje.
Izaguirre sostuvo que las dificultades que presentan los estudiantes no pueden analizarse únicamente desde lo pedagógico. Por el contrario, remarcó que detrás de los problemas de aprendizaje existen múltiples factores que condicionan el recorrido educativo de cada niño.
Explicó que las docentes observan diariamente que muchos alumnos llegan con trayectorias escolares discontinuas, inasistencias reiteradas o escaso acompañamiento familiar para realizar las tareas. A ello se suman condiciones sociales y económicas que reducen las posibilidades de acceder a libros, materiales didácticos o incluso a un ambiente tranquilo para estudiar: “Los estudiantes que asisten a las clases de apoyo escolar presentan realidades sociales, económicas, familiares y culturales diversas, las cuales influyen en sus trayectorias educativas. En muchos casos, cuentan con acceso limitado a materiales de lectura, recursos educativos y espacios adecuados para el estudio, con bajo o poco acompañamiento escolar en sus hogares. A estas condiciones se suman las particularidades de cada niño, con diferentes ritmos de aprendizaje y las experiencias educativas previas. Por ello, el acompañamiento brindado en los espacios de apoyo escolar busca ofrecer oportunidades de aprendizaje más equitativas, favoreciendo el desarrollo de sus capacidades y el fortalecimiento de su trayectoria”.
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Izaguirre aseguró: “La experiencia cotidiana de las docentes permitió identificar cuáles son las dificultades que aparecen con mayor frecuencia entre los estudiantes que concurren al programa, entre las que se destacan: la alfabetización, la lectura, la escritura, la comprensión lectora, el cálculo, las operaciones básicas y la resolución de situaciones problemáticas. También pueden presentarse dificultades para adquirir hábitos de estudio, organizar las tareas y sostener la atención”. Y agregó: “Las mayores demandas de acompañamiento se concentran en las áreas de Matemática y Lengua. En Matemática, las dificultades más frecuentes se relacionan con el aprendizaje y afianzamiento de las operaciones básicas, el cálculo, el razonamiento lógico y la resolución de problemas. En Lengua, el acompañamiento se orienta principalmente al fortalecimiento de la lectura comprensiva, la producción escrita, la ortografía y la interpretación de consignas y diversos tipos de textos. Estas áreas constituyen la base para el desarrollo de los aprendizajes en el resto de las materias, por lo que su fortalecimiento resulta fundamental para favorecer la trayectoria escolar y mejorar el rendimiento de los estudiantes”.
Los Espacios de Apoyo Escolar están destinados a niños de entre 6 y 12 años que cursan la primaria. La coordinadora manifestó que “la selección de esta franja etaria responde a la necesidad de acompañar y fortalecer los aprendizajes propios de este nivel educativo, etapa fundamental para la adquisición y consolidación de saberes y capacidades vinculados con la lectura, la escritura, la comprensión, el pensamiento matemático, la resolución de problemas y el desarrollo progresivo de estrategias y hábitos de estudio”.
Respecto de la concurrencia de los estudiantes, indicó que, en líneas generales, “los niños asisten con continuidad a las clases de apoyo, aunque existen factores que generan algunas fluctuaciones”.
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Las condiciones climáticas, especialmente los días de lluvia o de temperaturas extremas, suelen afectar la asistencia. También influyen enfermedades de los propios niños o de sus familias, compromisos escolares y dificultades cotidianas relacionadas con la organización familiar.
Por esa razón, explicó que “el programa procura sostener una propuesta flexible y cercana que permita mantener el vínculo con los estudiantes aun cuando existan interrupciones temporales en la asistencia”.
Mucho más que apoyo para hacer la tarea
Aunque el eje principal del programa es el acompañamiento pedagógico, durante las actividades también se desarrollan talleres vinculados con otros aspectos de la formación integral.
Entre ellos se encuentran propuestas como “Guardianes de la Salud, educación ambiental y talleres de convivencia, desarrollados en articulación con otras áreas municipales, especialmente los Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) y el Área de Ambiente”.
“Estas instancias promueven hábitos saludables, cuidado del entorno, convivencia respetuosa, y fortalecimiento de valores, contribuyendo al desarrollo integral de los niños”, resaltó.
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Izaguirre aseguró que los avances comienzan a observarse gradualmente a medida que los estudiantes sostienen la asistencia a los espacios de apoyo. Las primeras transformaciones suelen verse en la confianza con la que enfrentan las tareas escolares y en una mayor predisposición hacia el aprendizaje. Con el tiempo, explicó, también aumenta la participación durante las actividades y se fortalecen habilidades vinculadas con la lectura, la escritura, la comprensión y el razonamiento matemático.
Ese proceso termina reflejándose en un mejor desempeño dentro de la escuela y en una mayor autonomía para resolver las actividades cotidianas.
Para la coordinadora, el valor principal del programa radica justamente en ofrecer oportunidades educativas más equitativas para niños que muchas veces enfrentan condiciones desfavorables fuera del aula.

