Las redes sociales y la ilusión de la amistad
En la modernidad líquida, en la ultrafluidez de la historia, los contactos humanos han perdido la densidad de otra época. La conectividad que promueve la tecnología puede estar simulando, por caso, algo tan preciado como la amistad."¿Es demasiado tener 5001 amigos en Facebook?", se pregunta Aime Lee Ball, periodista de The New York Times, en un interesante artículo que reproduce el diario La Nación, donde se recoge la opinión de varios internautas.El escrito deja subyacente varias inquietudes: a los contactos en las redes sociales ¿se los puede llamar propiamente amistad? ¿Qué es esto de sumar 'amigos' por miles? ¿Qué nueva sociabilidad es ésta?El concepto tradicional de amistad -si es posible hablar así- introduce como dato diferencial la cualidad en la relación humana, sobre la cantidad. Ser amigo de alguien supone una relación profunda e intensa, casi excepcional.De hecho, en este contexto se habla de que los amigos son pocos, o muy pocos, frente a los muchos conocidos o compañeros circunstanciales. Es decir, la amistad es una exclusividad, y por tanto lo contrario de la extensión y de la acumulación.Sin embargo, la conectividad de Internet parece estar pregonando una especie de amistad indiscriminada, al punto que ahora uno, casi por arte de magia, puede cumplir el sueño del cantante brasileño Roberto Carlos, cuando cantaba "yo quiero tener un millón de amigos".Veamos. ¿Con cuántas personas puede uno llegar a mantener una relación interpersonal estable? Difícil de determinar, pero estimamos que no sobrepasa de una veintena, excluyendo obviamente las relaciones ocasionales.Si esto es así, ¿qué tipo de relación humana promueve Facebook cuando introduce la palabra "amigo" para nombrar a los múltiples contactos que tiene un usuario de esa red?La periodista norteamericana intenta explorar esta cuestión. Por ejemplo, asegura que Facebook "es un sitio para las reflexiones y los detalles minuciosos indiscriminados, donde la gente informa cada uno de sus pensamientos, estados de ánimo, si tiene hipo, si bebe capuchino, el aumento de repeticiones en el gimnasio o el cambio a una nueva marca de pasta dental".Ahora bien, ¿es posible asimilar esta conectividad, se diría que bastante banal y frívola, al concepto de amistad? En realidad, la "calidad" de esos mensajes sugiera otra cosa: la desesperación de alguien por comunicarse, y salir de la soledad.¿No será que muchos de los que usan Internet -sobre todo a través de las redes sociales- buscan contactos humanos de los que carecen en una vida donde los intercambios han perdido riqueza y densidad existencial?Es llamativo, en este sentido, que se hable de "comunidad digital", dando a entender que Internet puede promover un comunitarismo auténtico. El historiador Eric Hobsbauwm llama la atención sobre el empleo reciente de la palabra comunidad:"Nunca se usó de una manera tan indiscriminada y vacua como durante las décadas en la que fue muy difícil encontrar en la vida real verdaderas comunidades, en el sentido sociológico", escribió.En forma análoga, quizá se esté produciendo una inflación de la palabra "amigo", a través sobre todo de las redes sociales, justo en momentos en se vive un empobrecimiento real de los vínculos humanos, en especial de la amistad.La hipótesis sería: mientras la amistad colapsa en la vida real, se infla como deseo e ilusión en Internet. Por cierto que es bueno tener amigos, que la amistad es un valor que hace que las personas trasciendan (salgan de su yo egoísta), pero los remedos nunca son buenos.Acumular conectividades virtuales no suplanta la vivencia excepcional de la amistad verdadera.
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