Lectura, sentido crítico y el desafío audiovisual
El hábito de la lectura es clave para la conformación de una ciudadanía autónoma y crítica. Sin embargo esta práctica, en un mundo de pantallas, no tiene el prestigio de otras épocas.De hecho los Estados, aquí como en otros lados del mundo, ponen en marcha planes de incentivo para que los jóvenes lean por fuera de la escuela, la cual se revela impotente para preservar este hábito cultural.Se parte del supuesto, así, que sin dominio lingüístico es imposible el pensamiento. Si los jóvenes no leen, no sólo se compromete el legado social del idioma, sino su capacidad para pensar.Eso ha dicho en más de un escrito, por ejemplo, la lingüista Ivonne Bordelois, alguien preocupada porque las nuevas generaciones vean en la lectura un resabio prescindible de la cultura de los mayores, y no un instrumento valioso para ellos."Como están en sublevación con la familia y con los valores que de alguna manera la sociedad trata de comunicarles, hacen todo lo posible para repudiar esos valores, rechazados o reinterpretados a su manera", ha explicado."Los adolescentes -sostiene- tienen la tendencia a plegarse a la cultura de la gesticulación, de la imagen, del cuerpo; se expresan mucho más desde el punto de vista físico, y eso me preocupa porque pienso que limita la posibilidad de entrada a un campo de reflexión más profunda". A todo esto, si la preocupación es que los chicos y adolescentes adquieran el hábito de la lectura, no se entiende cómo lo adquirirán si el mundo adulto también ha desertado de esta práctica.Los jóvenes aprenden por modelado social, observando a las personas que puedan tener prestigio o que son importantes para ellos. Al respecto, ¿cuántos padres y maestros educan con el ejemplo, y son promotores de la cultura del libro?La discusión que existe, además, es si la civilización predominantemente audiovisual no está conspirando contra el uso lingüístico, minando así el hábito de la lectura.Para el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, ante este desafío de época, "es necesario volver a aquellos ejercicios que se hacía en la escuela, de leer en voz alta, de escribir"."Uno es más si tiene mayor dominio lingüístico. Uno es más libre, uno tiene mayor capacidad de comprensión del mundo, uno disfruta más de la vida. Nadie le robará a usted el ser persona si usted tiene la lengua", ha explicado.Según el especialista, "sin personas lingüísticamente formadas no hay buen ciudadano posible. Un hombre que no está lingüísticamente formado está sometido, sin capacidad para discernir".Sin embargo, no está claro si la aparición de nuevos medios e Internet están despotenciando la lectura. Al respecto, especialistas como Roxana Morduchowisz creen que hay que partir de donde los chicos están."El mundo de las pantallas es donde están. Partamos desde allí, sin alarmas. Después de todo, las casas argentinas tienen más pantallas que libros. Y esto, por decisión de los adultos", reflexionó.Para ella el uso diversificado de la computadora promueve la lectura. "Los adolescentes de hoy no leen menos que los de antes. Leen otras cosas, en otros lugares, con otros fines y de manera diferente", sostiene."Es que hoy la lectura debe pensarse en plural: no existe un único soporte de lectura ni un solo modo de leer", asegura tras afirmar que no hay oposición entre lectura, medios y tecnologías.Como sea, en lo que no hay discusión es en la importancia de la lectura para el desarrollo de una personalidad plena. Y su evidente implicancia política en la construcción de una ciudadanía libre y autónoma.
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