Leer y escribir es terapéutico
La palabra cura a las personas. Tomar nota de nuestros sentimientos y experiencias es liberador. La lectura en grupo y en voz alta, también genera bienestar. El diario íntimo de Anna Frank revela el valor sanador de la escritura. Esa niña judía dejó constancia allí de sus traumáticas experiencias en un escondrijo, mientras se ocultaba con su familia de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.Ese escrito no sólo sirvió para comunicar al resto de la humanidad la atrocidad de un régimen demencial. Fue también la manera con que su autora pudo lidiar con el horror.Además de narrar los eventos transcurridos, Anna escribió sobre sus sentimientos, creencias y ambiciones. De alguna manera, escribir en primera persona, alrededor del trauma que le tocaba vivir, le producía desahogo emocional.En psicología a esta experiencia interior purificadora, por la cual se liberan ideas o emociones que producen angustias o están relegadas al inconsciente, se le llama "catarsis".Todos nosotros, sin necesidad de ceñirnos a normas o técnicas narrativas, ya sea escribiendo una carta, una frase en un blog, o una nota cualquiera no importa el soporte, podríamos experimentar un "algo" que nos dé bienestar.La clave es que podamos expresar libremente nuestros pensamientos y emociones, sobre todo aquellos más ocultos y recurrentes. Sacarlos a la luz, hacerlos inteligibles a nuestra conciencia, de alguna manera nos alivia y cura."A través de la escritura, las personas atravesadas por situaciones de estrés logran mejorar su bienestar psicológico y físico", asegura Mónica Bruder, doctora en Psicología, en declaraciones a La Nación Revista."Cuando escribimos, liberamos lo que llevamos dentro -dice-. Hay un desbloqueo emocional intenso, en el que se comprometen el pensamiento, la emoción y la palabra escrita. Así, descubrimos lo inconsciente, revertimos miedos, descubrimos las causas de tantos dolores, sufrimientos y limitaciones".Hay evidencias fisiológicas de mejoría a través del acto de la escritura. Investigadores norteamericanos encontraron, por ejemplo, que los pacientes con asma que habían escrito sobre accidentes automovilísticos, abuso físico, divorcio o sexualidad habían logrado mejorar su función pulmonar.Pero también la lectura en grupo y en voz alta tiene efecto terapéutico. Hay gente en Inglaterra que se reúnen en hospitales, cárceles, y centros de refugiados, con ese propósito.Es parte de un proyecto cultural que organiza "Get Into Reading" (A leer), y que dirige The Reader Organisation, una entidad sin fines de lucro, con sede en ese país.
Ya funcionan en Inglaterra alrededor de 150 grupos que consideran que los libros pueden salvar vidas. Según informa The Guardian, esta experiencia no se relaciona con grupos literarios.Se trata en realidad de grupos de lectura que dirigen miembros entrenados del proyecto "Get Into Reading", que leen los textos en voz alta, bajo el presupuesto de que disfrutar de buena literatura cura la mente y el cuerpo.Entre los textos figuran novelas, cuentos, poemas, obras de teatro y trabajos de no ficción. Según la información, en el grupo se devora a Shakespeare, Chejov y Milton, así como trabajos de escritores contemporáneos.De hecho, uno de los objetivos del programa es acabar con el mito de que la gran literatura no es para el hombre de la calle. En efecto, está muy extendida la idea de que leer a los clásicos es para una minoría ilustrada.Pero todos somos seres pensantes, sensibles e inteligentes. Y por tanto, con capacidad para acceder a la sabiduría contenida en la gran literatura. La cura por la palabra es efectiva y democrática.
Ya funcionan en Inglaterra alrededor de 150 grupos que consideran que los libros pueden salvar vidas. Según informa The Guardian, esta experiencia no se relaciona con grupos literarios.Se trata en realidad de grupos de lectura que dirigen miembros entrenados del proyecto "Get Into Reading", que leen los textos en voz alta, bajo el presupuesto de que disfrutar de buena literatura cura la mente y el cuerpo.Entre los textos figuran novelas, cuentos, poemas, obras de teatro y trabajos de no ficción. Según la información, en el grupo se devora a Shakespeare, Chejov y Milton, así como trabajos de escritores contemporáneos.De hecho, uno de los objetivos del programa es acabar con el mito de que la gran literatura no es para el hombre de la calle. En efecto, está muy extendida la idea de que leer a los clásicos es para una minoría ilustrada.Pero todos somos seres pensantes, sensibles e inteligentes. Y por tanto, con capacidad para acceder a la sabiduría contenida en la gran literatura. La cura por la palabra es efectiva y democrática.
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