Llamado a la solidaridad: una brújula para la oposición por favor
El libro de la oposición está escrito por el gobierno. El guión, está hecho a la medida de los deseos de la Presidenta. El final pinta tenebroso, como el desarrollo.Por Jorge Barroetaveña El tiempo es el único que pone todo en su lugar. En aquellos días de 2.009, después de la derrota que marcaron las urnas para el modelo kirchnerista, todo pintaba negro. La oposición, ensalzada con la mayoría en el congreso, tenía la mesa servida. Bastaba con deponer algunas actitudes personales, apelar a la capacidad de diálogo y celebrar acuerdos puntuales, que permitieran avanzar en temas específicos. El oficialismo, debilitado, no podía oponer demasiada resistencia. Pero todo se mancó a poco de andar y el saldo fue más que negativo para la mayoría de los líderes opositores. Gritos, discusiones, idas y vueltas y fracasos recurrentes que ni siquiera les permitían alcanzar el quórum requerido para sesionar. Alguna victoria pírrica aislada pero no mucho más que eso. La imagen que transmitieron los dirigentes que no comulgan con el oficialismo fue paupérrima, alejada del mandato que la sociedad les dio en las legislativas. Al cabo, fue un examen que, sabiamente, los argentinos resolvieron en silencio tomarle a la oposición. Y los resultados están, trágicamente a la vista.El papelón que Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá protagonizan por estas horas debe tener pocos antecedentes. No en vano (y quizás previendo algo de todo esto) hace un mes el candidato a gobernador por el Peronismo Federal en Entre Ríos Jorge Busti, les pidió la suspensión de la pre-interna. Viejo zorro, el entrerriano, debe haber advertido que esto podría suceder, más ante la escuálida cantidad de gente que hasta ahora se ha acercado a votar. El hilo por el que caminan ambos contendientes parece haberse cortado, comprometiendo seriamente las chances de ambos. ¿Si no pudieron organizar y terminar una pre-interna partidaria? ¿Qué queda para el resto? Desde el entorno del ex presidente afirman que la mano del gobierno podía notarse este fin de semana y que en la Provincia de Buenos Aires estaba en marcha una movida para perjudicarlo, 'enfocando' los comicios hacia el puntano. Algo incomprobable como las sospechas que Rodríguez Saá quería que se votara en el norte sólo en las capitales provinciales, rompiendo un acuerdo previo. En rigor, todas parecen minucias al lado de lo que está en juego que es la credibilidad de los candidatos. Y el ex presidente es quien lleva las de perder. *** La incapacidad de diálogo de la oposición no es patrimonio único del Parlamento. Durante la semana, el dubitativo líder de PRO, Mauricio Macri llamó a conferencia de prensa para 'invitar' al resto de los dirigentes enfrentados con el kirchnerismo a juntarse en una misma mesa y establecer algunas políticas comunes, para cualquiera que gane las elecciones en octubre y le toque gobernar la Argentina a partir del 10 de diciembre. Algo similar, sólo que un poco más fashion que lo que desde hace tiempo vienen impulsando Duhalde desde el peronismo y Terragno desde el radicalismo. Salvo que estos últimos ya tienen más que esbozado un acuerdo marco. ¿Cuál fue la reacción ante la propuesta? Con alguna excepción le tiraron con los platos por la cabeza. Pregunta, ¿no hubiera sido un aporte a la concordia y la convivencia aceptar el convite, escuchar, sentarse a dialogar y, si no había acuerdo, un muchas gracias y hasta luego? Cada uno por su camino, con sus afinidades ideológicas y punto. El mensaje, ¿no hubiera sido otro? Es lógico suponer que Pino Solanas, desde lo ideológico tenga pocas coincidencias con Macri. O que Carrió no lo pueda ni ver a Duhalde. Pero el interés general y su correlato de políticas de estado, deberían estar por encima de los egoísmos personales y los enconos pasados. ¿Acaso no es la misma oposición que le pide al gobierno otro comportamiento y acusa a la Presidenta de no haber convocado jamás a una reunión de gabinete? ¿No es la misma oposición que acusa al gobierno de practicar la política de hechos consumados y patotear al Parlamento con sus decisiones? Sí, es la misma que se ha mostrado incapaz de llegar a acuerdos mínimos que le permitan poner el cascabel al gato en el Parlamento o, mínimamente, sentarse a conversar mate de por medio. Lejos pareció quedar aquella declaración conjunta de varios 'presidenciables' que nació al calor del enfrentamiento oficial con el Grupo Clarín y el bloqueo a sus plantas impresoras junto con La Nación.Pero además se suman, por si fuera poco, las rencillas internas partidarias que también desgastan. Si Solanas se pelea con Lozano, porque quiere bajar a Buenos Aires y este le contesta que a él tampoco le dan las encuestas, no suma, resta. Si Macri duda hasta el hartazgo entre Michetti y Rodríguez Larreta, pudiendo incluso dar la sorpresa de bajarse de la Nación y buscar su reelección en la ciudad, tampoco es un punto a favor. Si Alfonsín arremete como sea para imponer su candidatura y deja en el camino a referentes como Cobos y Sanz, sale perjudicado. Si Binner no puede contener la interna socialista de Santa Fe y se tira con munición gruesa con Giustinianni, los dos se desgastan. De Narváez es un líbero que no se sabe para dónde va a rumbear, Das Neves se convirtió en historia, Solá está más desorientado que el técnico de Boca y Duhalde y Rodríguez Saá hacen papelones circulan por el interior haciendo papelones. Por favor, hacen falta muchas brújulas para una oposición que hace rato se perdió en la niebla. Y no se encuentra.
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