Llevarse materias, ¿es la moda en la secundaria?
Pese a que el sistema hace todo lo posible para que los adolescentes promuevan, muchas veces a costa de la calidad educativa, llevarse materias parece algo bien visto entre los alumnos.En algún tiempo no muy remoto -de data muy incierta- adeudar materias era algo percibido como un deshonor para el alumno primero, y para los padres después.Ahora parece haberse introducido una inversión de los valores: resulta que quien estudia mucho, y lo hace durante el ciclo escolar, ha devenido en un ser molesto, objeto del resentimiento y la inquina del grupo.Un nefasto compañero que perjudica a todos, toda vez que les recuerda que al colegio se va a estudiar. Ahora no es un deshonor rendir materias, como ocurría antes. No sólo eso: daría la sensación de que goza de reconocimiento estudiantil.Y sabemos lo proclive que es el adolescente a someterse a la presión del grupo. El chico más talentoso, aquél que tiene todo el potencial para desarrollar su inteligencia, no resiste un entorno hostil.Esto no figura entre los frutos "medibles" de la secundaria: la cantidad de chicos que han malogrado en su vocación intelectual, aquellas víctimas de la mediocridad imperante.Se dice que el índice de los que se llevan materias, es un tema que preocupa a las autoridades educativas. Aunque no a los institutos de apoyo escolar y a los profesores que dictan clases particulares, cuya "matrícula" va in crescendo todos los años.Aunque llevarse materias, de hecho, no es un índice palmario de fracaso escolar. No es que aprobarlas en tiempo y forma, por ejemplo matemática o lengua, acredite competencias y saberes entre nuestros alumnos.En los test de evaluación internacional, los secundarios argentinos aparecen rezagados, y a esta altura no asombra a nadie los bochazos masivos en los exámenes de ingreso y la alta deserción en el primer año de la universidad.Frente a este cuadro: ¿no será que llevarse materias es un "negocio" para los alumnos? ¿No percibirán los adolescentes que aprobar las asignaturas durante el ciclo escolar e irse a rendir no hace la diferencia?Al tratar el tema, la periodista del diario La Nación, Laura Casanovas, da algunos testimonios. "Son muchas y variadas las causas por las que un chico se lleva una materia", teorizó Ana María Ravaglia, funcionaria del Ministerio de Educación porteño."Además, estudiar es un esfuerzo y el esfuerzo es un trabajo que necesita un método. Y estas cuestiones se descuidaron un poco en la familia", analizó.Algunos docentes entrevistados atribuyen los males al desfase entre la cultura escolar y la del entorno mediático. Aseguran que la escuela les pide a los adolescentes que presten atención a un solo tema y a una sola persona durante dos horas.Y esto, cuando esos jóvenes están acostumbrados a prestar atención a varias cosas a la vez y por un tiempo menor, como cuando miran televisión, navegan por Internet, y hablan por teléfono al mismo tiempo.Otros educadores aseguran que una de las causas por las cuales los alumnos se llevan varias materias está vinculada a la "escasez de curiosidad en los chicos".A decir verdad, los diagnósticos sobreabundan y son variopintos. Aunque eso en sí mismo no ayude en nada a torcer la decadencia que envuelve a la secundaria argentina.¿Acaso da lo mismo estudiar durante todo el año que especular llevándose las materias? Si nuestros adolescentes ven borrosas estas dos cosas, no perciben la diferencia entre ambas, estamos en problemas.Entonces habrá que darle otra vez la razón al tango Cambalache, cuando se lamenta: "¡Todo es igual! / ¡Nada es mejor!"
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