Lo que hay detrás del abandono escolar
Después de cada interrupción del ciclo escolar, sobre todo después de las vacaciones, se produce una deserción dentro del sistema escolar, un fenómeno que según los expertos afecta a sectores sociales vulnerables.Según los expertos en educación el receso escolar de invierno, al interrumpir el hábito de asistencia y la organización de las tareas en la casa, hace problemática la vuelta al colegio.Aunque no hay una estadística que registre el fenómeno, los testimonios recogidos entre profesores y directivos de instituciones señalan que los casos de abandono aumentan después de las vacaciones de invierno.Es particularmente aguda en los últimos años del secundario. Según el ex ministro de Educación Juan Carlos Tedesco son los adolescentes provenientes de sectores socioeconómicos más vulnerables los que están más expuestos al abandono.En su opinión, irse del colegio es el último eslabón de un proceso que se inicia mucho antes y que manifiesta una serie de síntomas, como ausentismo recurrente, bajo rendimiento y repetición.Los detonantes del abandono, en tanto, pueden ser varios: por ejemplo, puede coincidir con el nacimiento de un hermano o hermana, el viaje a casa de algún familiar, haber recibido el boletín con bajas calificaciones la última semana antes del receso, o la aparición de una oferta precaria de trabajo (que le garantiza al chico contar con sus propios ingresos).En algunos colegios son los docentes o los directivos los que salen a buscar a los chicos que faltan a la escuela. "Pero no es posible depender de esa voluntad para una tarea que es fundamental en un sistema educativo que pretende lograr altos niveles de justicia social", refiere Tedesco, en un artículo aparecido en el diario La Nación.En su opinión el sistema, que cuenta con los elementos de juicio para diagnosticar con tiempo cada caso, como pueden ser la asistencia y el rendimiento escolar, debería actuar antes de que se produzca el abandono.Eso opina también Ana Julia Rosales, coordinadora del programa Futuros Egresados, de la Fundación Cimientos. "Desde que les deja de interesar lo que ven en la escuela hasta que deciden dejarla hay un largo proceso en el que los adultos -docentes, directivos, padres o familiares de los alumnos- pueden intervenir", señaló.Se especula que en algunos distritos donde hubo huelgas docentes los riesgos de abandono son mayores. Se da en las escuelas que han tenido pocos días de clases, donde los alumnos "ya vienen 'desenganchados' del ritmo escolar, y por lo que suele haber dificultades para comprender los contenidos del segundo y del tercer trimestre", explicó Rosales.Están los alumnos que han tenido bajo rendimiento en el primer trimestre y ellos mismos se dan por repetido el año anticipadamente. Después están los casos de las alumnas que han quedado embarazadas y que prevén que deberán discontinuar los estudios por la nueva situación.Que el abandono del sistema escolar sea protagonizado por miembros del sector social más vulnerable es algo que confirma la ley según la cual las disparidades educativas reflejan las disparidades socioeconómicas de los hogares.Para Daniel Arroyo, presidente de Poder Ciudadano y ex ministro de Desarrollo Social de la Nación, aunque la Argentina está mejor que diez años atrás, todavía tiene una estructura social muy injusta."En la década del '70, la diferencia entre el 10% más rico y el 10% más pobre era de 7 a 1. En 2001, se fue a 44 a 1 y hoy es del 24 a 1. Mejoró respecto del colapso de 2001, que es medir contra la catástrofe, pero es altamente desigual", señaló.
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