Lo que no hace el Estado lo lleva a cabo el marcado
La economía, al final, siempre nos conduce a la realidad de los hechos. La política, temporalmente, suele apelar a artificios para maquillar situaciones que desfavorecen su imagen. Sin embargo, al tiempo, en cuotas o en forma abrupta, viene el acomodamiento. Luis Alberto Dalcol*Opinión Por ejemplo, si sube el precio internacional de la carne y políticamente se quiere evitar encarecer el producto en el mercado interno -gravando o prohibiendo su exportación- para que dicha oferta quede en el mercado interno y frene los precios, provisoriamente los precios se contienen; más, inevitablemente los productores al no recibir el nuevo precio y tener que soportar el alza en los costos para producir, producen menos; la oferta se reduce y a futuro se desabastece o aumenta el precio interno.La respuesta clásica: ante un contexto como el descripto la economía clásica razona así: si un bien que producimos adquiere mayor valor internacional, se debe alentar al que produce para que produzca más y elevar el nivel de exportación para que genere divisas.Internamente se debe cambiar el hábito de consumo de ese bien por otro sucedáneo hasta que la oferta y la demanda se acomoden. Es un problema de educación económica del consumidor que la política ha desatendido. Nadie desfallece por cambiar -en parte- su dieta y el país aprovecha la oportunidad, muchas veces transitoria, que le da el mercado internacional.Si cualquier producto se revaloriza se debe procurar exportarlo y no consumirlo. Es obvio.Principio racional: si en el mercado interno el tomate sube a $40 ó $50 el Kg. inmediatamente no debemos comprar tomates. No tendrán a quien vendérselos, su precio se acomodará en poco tiempo. Siempre existen alternativas que no perjudican significativamente la salud ni la economía hogareña en beneficio de la economía nacional.Política y economía: cuando la política pretende con ardid ocultar la realidad de la economía, como por ejemplo no reconocer la inflación en los costos; en el mediano plazo el bien recuperará su desvalorización o no se producirá más; pues los costos a la larga se imponen.Si no existen tarifas rentables no habrá inversión y es presagio de situación de crisis. Si el dólar no se lo valoriza al ritmo de los otros bienes, se abarata y el mercado crea otro paralelo.No solo la política ha dado muestra de insensatez; el año pasado el Premio Nobel de Economía Paul Krugman desdeñó la austeridad, cuando en parte la economía se ocupa de administrar escasez.En economía, como en la vida misma, la realidad o la verdad, tarde o temprano emerge. * Contador público nacional
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