Lo que se sacrifica por apostar a algo
Tomar una decisión lleva aparejada, indefectiblemente, la exclusión de otras alternativas. Lo que se sacrifica por elegir otra opción se llama en economía "costo de oportunidad". La vida nos suele colocar, todo el tiempo, ante la disyuntiva de tener que elegir entre varios caminos. A veces esa libertad de la decisión es una experiencia dramática, por las cosas que están en juego.Son las ocasiones en las cuales nos sentimos confrontados con nosotros mismos y, una vez asumido un curso de acción, debemos aceptar al mismo tiempo la responsabilidad.La elección de una pareja para formar una familia o elegir un oficio o una carrera que nos permitirá realizarnos y ganarnos el sustento, pueden convertirse en verdaderas encrucijadas, en las que se dimensiona la aventura de la libertad.De esta manera se nos coloca ante una situación que nos obliga a no tomar a la ligera las cosas. Por lo pronto hay que saber lo que se quiere, evitando descargar la responsabilidad en los demás.El dramatismo de la situación está asociado, en gran medida, al hecho de que cada decisión que tomamos implica necesariamente excluir un universo de posibilidades alternativas.O dicho de otra manera: si queremos apresar y poseer algo en la vida tenemos que dejar innumerables cosas de lado, renunciando a ellas.No elegir por temor a renunciar a otras cosas, no tomarse la molestia de elegir por algo, o más bien "escoger no escoger", conlleva también su costo: equivaldría a no quedarme con nada.Si somos incapaces de decidirnos podríamos volcarnos sobre lo que nos atrae de un modo provisional, corriendo el riesgo de ir en zigzag por la vida, yendo de una dirección a otra, poro no llegando a ningún sitio."El que quiere serlo todo no puede llegar a ser nada", advierte Arthur Schopenhauer, al querer significar que nadie está en condiciones de experimentar todas las posibilidades vitales.Es decir, estamos irrevocablemente condenados a optar por alguna de ellas, aunque eso signifique tener que privarse de las otras. Ejemplo: si uno quiere entregarse al ejercicio del tenis, con la idea de ser el mejor, no puede descollar a la vez en el básquet o en el fútbol.El tiempo que uno dedica a perfeccionarse en el tenis, desde un punto de vista profesional, implica que no será empleado en otras actividades: el estudio de una ciencia, la poesía o el comercio, entre otras.La economía se ocupa de este problema a través de la noción de "costo de oportunidad", que está presente en la mayoría de los manuales de la disciplina, y que permite entender cómo funciona la lógica de la elección humana.Con ese concepto se alude al hecho de que toda decisión económica supone tener que renunciar a otra y los beneficios que supondría. Veamos otro ejemplo, esta vez en el hogar.Imaginemos que en casa se rompió la cañería, y eso implica una fuga de agua. Si nosotros mismos decidimos reparar el problema, habremos pensado que de esta manera nos "ahorraremos" una suma considerable, que es lo que nos cobraría un profesional.Ahora bien, esa decisión puede tener un costo invisible, a saber: todo lo que podríamos hacer con el tiempo invertido en realizar la reparación (sin mencionar el hecho de que es muy probable que el plomero hará un mejor trabajo).Aunque al elegir, en suma, pensamos que esa preferencia puede ser lo mejor para nosotros, sin embargo siempre implica sacrificar otras alternativas.Cualquier elección que se haga cierra a su vez otras puertas.
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