Lo religioso en la sociedad plural
Pese a la cultura secularista y laica, el hombre no ha dejado de tener hambre de lo divino y sagrado. Aunque la religiosidad se vive más en un plano privado, en un contexto de tolerancia.Hoy es cada vez más común oír hablar de retorno de lo religioso, de metamorfosis de lo sagrado, de religión a la carta. ¿Cómo se concilia esto con la cultura que proclama la "muerte de Dios"?La cuestión religiosa parece importar y mucho, pero esto ocurre paradójicamente en medio de otro fenómeno: las instituciones religiosas pierden estatus social y disminuye el número de adeptos.Para algunos estudiosos, en las sociedades desarrolladas y secularizadas no desaparece el elemento religioso. Lo que está en crisis, en realidad, son las grandes religiones institucionalizadas.La crisis no sería tanto de trascendencia (de la apertura del ser humano al misterio) sino del modo tradicional de practicar el sentimiento religioso en torno a estructuras eclesiásticas.La religión se entendería, así, como una de las opciones más libres del hombre, y por lo tanto las instituciones pierden fuerza reguladora sobre sus adeptos.La desregulación institucional corre en paralelo con una creciente experiencia subjetiva de lo espiritual. El debilitamiento sociológico de las religiones tradicionales para estructurar la vida de los feligreses, no significaría un repudio de lo sagrado y divino, sino su vivencia en un contexto de libertad personal.En Occidente, el "revival religioso" no es equiparable, entonces, al revival de las grandes instituciones religiosas. El deseo de creer persiste en las personas, pero paralelamente disminuye el peso institucional de la práctica religiosa.Esta reformulación de lo religioso crece en las sociedades plurales y democráticas, donde no se admite que ninguna parcialidad política pueda aspirar a la totalidad, sino que debe convivir con otras creencias políticas.Las ideas morales y religiosas se rigen, de igual modo, por idéntico relativismo: no se admite que una Iglesia quiera imponer su credo al resto. En las sociedades plurales, en realidad, existe el "politeísmo" religioso.Así, tienen tanto derecho de existencia las religiones tradicionales monoteísta (cristianismo, islamismo, judaísmo), como las expresiones espirituales alternativas.En el actual estadio civilizatorio, el pluralismo religioso es un valor. La coexistencia de expresiones religiosa diversas que interactúan en el seno de una sociedad, es un signo de convivencia.No ocurrió así en otros períodos históricos. En la Edad Media, por caso, hubo unanimidad religiosa en torno al catolicismo romano. La rebelión de Martín Lutero (siglo XVI) rompió esa unidad y este hecho enlutó a la sociedad europea con las llamadas "guerras de religión".En la sociedad plural del siglo XXI, así como pensar distinto no es un delito, sino todo lo contrario, se vive un politeísmo religioso en el que no cabe la persecución por creencias morales y de fe.El pluralismo como modo normal de aceptación de las diferencias religiosas tardó muchos siglos en asentarse en Occidente. De hecho, la teoría del diálogo interreligioso y del ecumenismo no llegó a formularse hasta mediados del siglo XX.La Iglesia Católica reformuló su política de unanimismo religioso, a través del Concilio Vaticano II en 1965, que produjo documentos donde se habla del diálogo con otras religiones.
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