Los árboles, nuestros aliados ecológicos
Aún no se ha inventado un artefacto que pueda transformar en gran escala el dióxido de carbono en oxígeno, haciendo posible la vida del hombre y de los animales.Eso ha sido reservado a los árboles, cuyos derechos se recuerdan hoy en el país, una jornada que nos invita a reflexionar sobre el hecho de que sin ellos no podríamos respirar.Estas plantas son necesarias para la supervivencia del ser humano, y sus beneficios son incontables: producción de oxígeno, conservación del agua, regulador de la temperatura ambiente y albergue de la vida silvestre.¿Por qué los recordamos hoy? El 29 de agosto de 1900, el Consejo Nacional de Educación, y por iniciativa del doctor Estanislao Zeballos, instituyó esta fecha como Día del Árbol.La iniciativa se hizo eco de la prédica de Domingo F. Sarmiento, uno de los impulsores de la actividad forestal, quien llegó a decir: "La Pampa es como nuestra República, tela rasa. Es la tela en la que ha de bordarse una nación. Es necesario escribir sobre ella: ¡Árboles! ¡Planten árboles!".Pese a la importancia vital que tienen los árboles en la vida del planeta, ha sido necesario reivindicar los derechos de estos seres vivos, dada la amenaza que se cierne sobre ellos, a causa de la actividad humana.Nos referimos concretamente a la deforestación irracional de los bosques del planeta. Este fenómeno consiste en la tala o quema de los bosques para habilitar tierras para la agricultura, el pastoreo y el monocultivo.En el largo plazo ese suelo resulta erosionado y empobrecido por la ausencia de vegetación natural protectora. Se olvida también que la desaparición de los bosques afecta el ciclo del agua, necesario para el equilibrio del clima.La deforestación modifica los procesos de evaporación y el régimen de lluvias, con cambios climáticos inmediatos que repercuten sobre las posibilidades de supervivencia de gran cantidad de especies.Siendo el árbol un factor vital para la vida del hombre, de aquí se desprende su necesaria presencia en todos los sitios donde éste habita, como son las ciudades.Por eso la importancia del arbolado urbano, cuyos beneficios ecológicos son claves, si se piensa que la presencia de la vegetación en la ciudad contribuye al balance energético del clima a escala local.La sombra que dan los árboles durante los meses estivales, supone un control de la radiación solar, que beneficia a edificios y viviendas. La capacidad de bajar esa radiación y reducir la temperatura, contribuye a que el clima sea tolerable.Los árboles, expresión de la sabia naturaleza, pierden sus hojas en invierno, contribuyendo de esa manera a elevar la temperatura por incremento de la radiación solar sobre las edificaciones.Por otro lado, la vegetación es un elemento estimable como purificador de la atmósfera urbana. En este sentido desempeña varios papeles: como indicador biológico de la presencia de contaminantes peligrosos, como captador de sustancias contaminantes o bien como filtro de partículas sólidas suspendidas en el aire, además de la producción de oxígeno mediante la fotosíntesis y la depuración bacteriana.Además, estudios sobre la vegetación y el ruido urbano han comprobado una efectiva capacidad de absorción acústica de algunas especies vegetales, una virtud que varía según el tamaño de las hojas y la densidad del follaje.Otros estudios refieren que el árbol contribuye a la calidad del agua y a la protección del suelo. Al tiempo que es clave la vegetación para la supervivencia de muchos animales dentro de la ciudad.
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