Los argentinos comen 430 huevos y más de 50 kilos de pollo por persona al año
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Entre Ríos concentra el 50% de la faena avícola del país y más del 60% de las granjas de parrillero. Para el sector que emplea a 115.000 personas y consume 5 millones de toneladas de maíz por año, las decisiones que se tomen en materia fiscal y sanitaria definen si el crecimiento continúa o se frena.
Este año cerrará con marcas históricas para la industria avícola argentina. El consumo se estima en niveles nunca antes alcanzados: más de 50 kilos de carne de pollo y 430 huevos por persona anualmente (equivalente a 28 kilos). En conjunto, ambos productos aportan unos 78 kilos de proteína por habitante al año.
En materia económica, el sector pollo facturó más de US$ 6.300 millones en 2025, mientras que el sector huevos superó los US$2.800 millones en el mismo período.
La industria avícola tiene un fuerte arraigo en el interior del país. Actualmente, genera empleo para 115.000 personas de forma directa e indirecta, 80.000 en el sector de pollo y 35.000 en el de huevo, y tracciona de manera directa a múltiples industrias nacionales como la metalúrgica, la construcción, la maderera, la farmacéutica, el plástico y la petroquímica, entre otras. Además, consume anualmente 5 millones de toneladas de maíz y 2,1 millones de toneladas del complejo soja.
Entre Ríos concentra cerca del 50% de la faena avícola nacional y más del 60% de las granjas de pollo parrillero del país, con fuerte presencia en los departamentos de Concepción del Uruguay, Colón y Paraná. En 2025, la provincia registró una faena de 378 millones de aves, lo que representó un incremento del 1% respecto al año anterior. Ese liderazgo no es nuevo: la provincia lo sostiene desde hace décadas y explica por qué cualquier política nacional sobre el sector tiene impacto directo en la economía provincial.
El mercado interno argentino está completamente abastecido de proteína por la oferta nacional. Entre bovinos y porcinos, alcanza los 143 kilos por habitante.
Tras haber superado dos brotes de influenza aviar en los últimos doce meses gracias al trabajo conjunto con el Senasa, el país recuperó rápidamente el estatus sanitario. Con más de 100 destinos habilitados y exportaciones efectivas a más de 70 mercados durante 2025, CEPA remarcó la importancia de continuar gestionando la zonificación sanitaria con socios clave como China, la Unión Europea, Sudáfrica, Chile y Perú, como así también la necesidad de un apoyo del Poder Ejecutivo nacional para destrabar las exigencias políticas que permitan la reapertura definitiva del mercado chino.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos proyecta que la producción mundial de carne de pollo alcanzará un récord de 110,7 millones de toneladas en 2026, lo que representará un crecimiento del 3% respecto del año anterior y marcará el tercer incremento anual consecutivo. Ese escenario convierte a la carne aviar en la proteína de mayor expansión a escala global y sitúa a la Argentina —con acceso a más de 100 mercados habilitados y exportaciones efectivas a 74 países en 2025— en una posición favorable para capturar una porción mayor de esa demanda, siempre que se resuelvan los obstáculos sanitarios y comerciales que el propio sector identifica como urgentes.
Por otro lado, la industria avícola indicó que, para sostener un ritmo de crecimiento del 2% anual, la producción de pollos requiere la incorporación de 200 galpones de última generación por año, lo que demandaría inversiones en infraestructura energética, conectividad eléctrica y mejoras en caminos rurales.
El presidente de CEPA Franco Santangelo destacó la agenda de trabajo conjunto con el Estado para eliminar asimetrías competitivas frente a otros países líderes y corregir distorsiones fiscales. Entre los principales pedidos del sector están la disminución y revisión de impuestos distorsivos a nivel nacional, provincial y municipal, la eliminación de las retenciones a la exportación de carne de pollo y la devolución del Saldo Técnico del IVA para lograr un esquema de IVA Neutro.
El cambio de hábitos que explica parte de estos números no es menor. En 2025, el consumo de carne de pollo se ubicó apenas medio kilo por debajo del de carne vacuna en la Argentina. Según datos del propio sector, el 85% de los argentinos come pollo entre una y siete veces por semana; el 11% lo hace a diario. La diferencia de precio con la carne vacuna —con un kilo de asado se compraban casi cuatro de pollo a fin de año— explica buena parte de esa sustitución, pero no toda: también influyó la percepción de que es una proteína más saludable.
Santangelo resumió la posición del sector en una frase: "Somos la proteína más económica y accesible, y tenemos el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población." Dicho en el año en que el pollo casi alcanzó a la carne vacuna en la mesa de los argentinos, la frase ya no suena a slogan. Suena a descripción.
