Los argentinos que viven afuera
Más 800 mil argentinos se fueron del país a partir de la crisis económica de 2001, aunque la cifra no tiene en cuenta la cantidad de compatriotas que retornaron por la crisis global.Eso acaba de difundir la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Se elaboró a partir de datos de 2008 del Banco Mundial sobre el país, los que fueron remitidos por el gobierno argentino.El volumen de argentinos que emigraron en 2001 da una idea del colapso económico y social que sacudió al país ese año. Equivale prácticamente a toda la población de Santiago del Estero."Se trata, sin dudas, de la mayor ola emigratoria de los últimos cien años", ha confirmado la demógrafa Susana Novick, investigadora del Conicet y del Instituto Germani.El éxodo de argentinos representa hoy casi un tercio de los inmigrantes europeos que vinieron a principios del siglo XX . En efecto, entonces arribaron procedentes de Italia, España y Francia, entre otros, unos 4,2 millones de personas, la mitad de las cuales después retornó al Viejo Continente.Ahora se sabe que quienes partieron del país, tras la hecatombe de 2001, configuraron una población principalmente joven, profesional y en edad productiva y reproductiva.Según Novick, fue un éxodo de impacto social y económico significativo. De hecho, esto se observa en el incremento que ha tenido en la economía nacional el envío de remesas, mediante giros bancarios, por parte de argentinos que trabajan en el exterior."Si se observa la evolución de esas remesas, registrada en el período 2001-2007, se advierte un incremento de un 900% en el volumen enviado por los inmigrantes argentinos", refiere el informe de la OIM.En efecto, el monto pasó de 100 millones de dólares en 2001 a 920 millones en 2007, lo que equivale a 0,4% del PBI de la Argentina.Los principales países desde donde los migrantes argentinos emitieron dichas remesas son España (30,4%), Estados Unidos (22,3%), Chile (6%), Paraguay (5,9%), Israel (5,4%), Bolivia (2,5%), Brasil (2,5%), Uruguay (2,3%%) y Canadá (2,1%).Según la OIM, la contrapartida de estas remesas fue la fuga de cerebros. Es decir, se fue mano de obra calificada, dejando un hueco en el país, uno de cuyos cuellos de botella es la escasez de recursos humanos profesionales.Ahora bien, ¿cuántos de estos argentinos retornaron al país tras el tembladeral de la economía global, que impactó severamente en aquellas naciones desarrolladas que capturaron la mano de obra argentina?Ese dato por ahora no está disponible. Aunque se sospecha que no pocos argentinos pegaron la vuelta, sobre todo desde España, una de las naciones más castigadas por la crisis global.Allí, por caso, arribaron 229.009 argentinos a partir de 2001. De hecho el derrumbe de la economía peninsular, con su perdida de puestos de trabajo, ha desatado una ola xenófoba (odio al extranjero).Las informaciones que llegan de España hablan de maltrato y de aplicación arbitraria de los requisitos migratorios. Desde principios de año, ese país ya no acoge pacíficamente a los extranjeros.En muchos casos esta política está acompañada de detenciones en condiciones precarias, que anteceden a las deportaciones. Incluso hay quejas del presidente de la Casa Argentina en Barcelona, Daniel Arcos."Tenemos denuncias de todo tipo de humillaciones y maltratos. A los compatriotas rechazados se los aloja en unas instalaciones precarias, donde la pasan bastante mal", ha denunciado.Como se ve, el mundo se ha vuelto hostil a los argentinos que pretenden emigrar. A los males del desarraigo, se suma el desdén y la actitud de rechazo de los nativos de otros países.
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