Los argentinos y el reto de vivir juntos
¿Existe un estilo de vida argentino? ¿Cuáles son los valores alrededor de los cuales se funda la "nacionalidad"? ¿O en realidad existen varias Argentinas que no se mezclan entre sí?Ciertas características sociológicas propias de estas pampas -como el antagonismo y la división; y el desapego a la ley- ponen en duda que prevalezca en esta parte del mundo una concepción común acerca de la convivencia.Mentar la Argentina es problemático. Porque la impresión es que coexisten varias en el mismo territorio, sin contacto entre sí, como si hubiera estilos de vida distintos.Cabría establecer la hipótesis de que no regiría un "contrato social" -del que hablan los sociólogos- que haga posible el hecho de vivir juntos. No habría, así, una suerte de decálogo de valores del ciudadano argentino.Esto se echa de ver en varios síntomas. Estos días, en el coloquio de IDEA, se mostraron los resultados de estudios de opinión pública, que no harían más que confirmar el estado de anomia (sin norma) imperante.Para el 80% de los encuestados la Argentina vive fuera de la ley y considera que no existe consenso social sobre lo que está bien y lo que está mal, según un sondeo del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA).Por otro lado, el 43% de los argentinos afirma que está dispuesto a ir en contra de lo que dispone la ley en caso de creer que tiene razón. A esto se suma un altísimo nivel de descrédito institucional, en términos de incredulidad respecto de las autoridades estatales."Los políticos y los policías son quienes más violan la ley, según la percepción de los argentinos", refiere Daniel Zovatto, director regional para América Latina y el Caribe de IDEA.Muchas voces críticas vienen poniendo el acento respecto de que muchos argentinos tienen una tendencia a comportarse como "habitantes", como meros usuarios o consumidores de las estructuras del país.Y esto en desmedro de la condición de "ciudadano", conceptualizado como alguien en cuya perspectiva existencial figura el "nosotros", o que asume la responsabilidad cívica de vivir en una comunidad, lo que supone primariamente aceptar deberes y obligaciones.Los síntomas de anomia abundan, aunque donde mayormente se expresa la falta de legalidad es en la inseguridad. La mayor expresión de ruptura de contrato social -suponiendo que haya existido alguna vez- se da en este terreno.Son numerosísimas las familias argentina que han sufrido vejámenes y atropellos en su persona, libertad y bienes. Y no es casual, al respecto, la demanda social de muchos sectores a favor del imperio de la ley, contra la llamada "ley de la selva".¿Cuál es el contrato social que rige en la Argentina? ¿Existe un acuerdo mínimo de convivencia? ¿Hay algo así como un pacto en relación a los derechos del Estado y los ciudadanos, que se cumpla efectivamente?Algunas organizaciones de la sociedad civil insisten al respecto en la necesidad de "educar en valores" o en "generar conciencia cívica". Y esto porque perciben que Argentina, como un proyecto colectivo, está en crisis.Residimos en el país, coexistimos en su geografía, pero no convivimos ni nos sentimos co-ciudadanos, parte de un destino social que nos trasciende. Cuando esto ocurre, lo que rige son los intereses facciosos de algunos grupos, que luchan por imponerse al resto.
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