Los argentinos y las ideas sobre la riqueza
La economía de un país es producto de la cultura de su gente, de las relaciones que ésta establece con el trabajo y las creencias que posee sobre cómo se produce riqueza. La tesis de que la economía es reflejo de la mentalidad de sus hacedores fue sostenida por el sociólogo Max Weber, quien así contradijo a Carlos Marx, para quien la ideología es un subproducto de las condiciones materiales de existencia.En su célebre obra "La ética protestante y el espíritu del Capitalismo" (escrita entre 1904 y 1905), Weber sostuvo que los protagonistas del incipiente capitalismo pertenecían a sectas puritanas, dotados de una idiosincrasia especial.Éstos llevaban un estilo de vida austero y rígido en lo personal y familiar, ya que creían que su salvación estaba dada por la dedicación rigurosa al trabajo. Además, para la ética calvinista de estos pioneros la riqueza no era mal vista- como en el feudalismo católico- sino algo querido por Dios.¿Qué piensan los argentinos del trabajo y de la riqueza? ¿Qué cultura poseen respecto de la economía? La temática ha capturado la atención de historiadores y sociólogos.Por ejemplo, es conocida la queja de que en estas pampas no se constituyó una burguesía, como la que hubo en países llamados "desarrollados". Aquí no prosperó, se dice, algo parecido a una raza de emprendedores, capaces de producir y de ahorrar, y sobre todo de reinvertir sus ganancias en proyectos productivos.Si no hubo tal cosa es, podría deducirse, porque la mentalidad de los hijos del país -que se independizó de la España medieval- está en las antípodas del espíritu calvinista, según el diagnóstico weberiano.Cabría especular que los argentinos prefieren colectivamente mantener sus ocios a la elevación del nivel de vida mediante el trabajo metódico, prefieren las subvenciones y bonificaciones del Estado a los rigores de la competencia económica.El escritor Marcos Aguinis ha rastreado con sagacidad nuestro anticapitalismo criollo, en su libro "El atroz encanto de ser argentinos". Según su tesis entre nosotros se instaló desde el origen la "cultura de la renta".Se trata de una mentalidad, consolidada por la geografía y la historia, que es contraria al desarrollo capitalista. La cuestión sería genética, se remontaría al temperamento y la cultura de nuestros ancestros, los españoles."Durante la conquista y la etapa colonial -dice Aguinis- los señores no trabajaban: explotaban a los indios, mestizos y negros mientras se dedicaban a las aventuras o al juego de azar. Después ganaron dinero mediante el contrabando. El reparto de la tierra no correspondió a méritos vinculados con su cultivo, sino a los lazos con el poder".En el tango "Cambalache", una especie de retrato cultural de los argentinos, late la concepción de que la riqueza es producto del latrocinio más que del trabajo honesto."El que no llora no mama / y el que no afana es un gil", dicen los versos. Y se completan con estos otros: "Es lo mismo el que labura / noche y día como un buey, / que el que vive de los otros, / que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley".Este tango escrito en 1934 por Enrique Santos Discépolo parece darles letra a los argentinos del siglo XXI. En efecto, una reciente encuesta elaborada por la Universidad de Palermo y TNS Gallup, indica que la mayoría cree que en el país los que tienen dinero lo obtuvieron de la mano de la corrupción y el fraude.
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