Los argentinos y las obsesiones corporales
La pasión por el bisturí, bajo la obsesión de quedar físicamente perfectos, está en alza entre nosotros. La Argentina ocupa el quinto lugar, entre 60 países, en cuanto al número de cirugías estéticas.Eso marca la estadística de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética. Por año en Argentina se hacen alrededor de 30.000 operaciones estéticas.Ese número, por otro lado, está relacionado con la tendencia creciente al "turismo estético", por el que personas de todo el mundo llegan al país para operarse por el bajo costo de las intervenciones.Según los datos, son las mujeres las que más se acercan al quirófano. En cuanto a preferencias, las argentinas recurren más al lifting facial. De todos modos, cada vez más hombres optan por el tratamiento."Si hablamos de diez años atrás, tal vez era un 15%, y hoy hablamos de un 25% de hombres que consultan por cirugía facial", afirmó Carlos Juri, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador y director médico del centro de cirugía plástica que lleva su nombre.También se observa un aumento en las pacientes menores de 21 años, que suelen elegir implantes de mamas y cirugías de nariz. El 15% de las pacientes que se operaron en 2008 está dentro de ese grupo etario.En tanto, entre el 23% y el 40% de los argentinos que se someten a una cirugía sufren de dismorfofobia. ¿Qué es eso? Pues es una adicción a las cirugías estéticas, a tratamientos dermatológicos y odontológicos."Después de que la operación no queda como esperaba, el paciente sufre de depresión por no estar satisfechos con los resultados", sostiene el psicoanalista Ricardo Pérez Rivera, autor del libro "Obsesiones Corporales".Esta disconformidad lleva a repetir la operación una y otra vez, y en la misma zona corporal, con la expectativa de que el rostro o el cuerpo queden perfectos o parecidos a los de los famosos.Esta obsesión es una patología psiquiátrica, también conocida como "El síndrome de Michael Jackson" o "El espejo roto". La rinoplastia (cirugía de nariz) y el agregado de colágeno en los labios son las operaciones que más se hacen los pacientes con esta patología."El riesgo de vida entre una persona que sufre este enfermedad y uno que se opera por primera vez es el mismo. La diferencia es que quien se operó muchas veces una zona puede tener necrosis y deformación", dice Guillermo Blugerman, presidente de la Asociación Argentina de Medicina y Cirugía Cosmética.¿Existe en los argentinos una obsesión por la imagen? Las estadísticas de cirugías estéticas parecen indicar que algo de eso existe. Quizá a esto haya que vincularlo con el narcisismo que nos caracteriza, y que ha sido captado por los extranjeros.El narcisismo se refiere centralmente a la propia imagen y al amor hacia ésta. Está conectado con el deseo de ser amado con preferencia al deseo de amar.Al respecto, una observación punzante sobre los argentinos hizo Ortega y Gasset, allá por 1929, para quien aquellos más que amar se complacían en ser amados."El argentino es demasiado Narciso -escribió el español- lo es radicalmente. Vive absorto en la obsesión a su propia imagen. Se mira, se mira sin descanso. Está de espaldas a la vida, fija la vista en su quimera personal"."En el argentino todo nos parece subrayado, por lo pronto su físico. El evidente exceso de repulimiento en el vestir es una consecuencia de esta perpetua atención hacia sí (...) La tragedia de Narciso es que, ocupado exclusivamente en contemplarse, le ahoga su propia imagen, es decir que no vive".
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