Los bancos financian la heladera, no la casa
Mientras en Chile los créditos para la vivienda representan más del 7% del PBI, en Argentina, en cambio, no superan el 1%. Ocurre que aquí los préstamos hipotecarios son prohibitivos.Eso dice la consultora abeceb.com, que además informó que en Brasil el monto otorgado en préstamos para hacerse la casa propia supera el 3% del PBI.En realidad en Argentina los asalariados cuentan hoy con mayores facilidades para adquirir electrodomésticos que inmuebles. De hecho los bancos se encuentran focalizados en el consumo.No es que no existan los créditos hipotecarios. El problema es que no resultan atractivos para la clase media en términos de costos. Los requisitos dejan afuera a la mayoría de los asalariados.Se exigen ingresos familiares que no condicen con la realidad del mercado laboral. No obstante lo cual esto no ha sido una limitante para que los sectores con capacidad de ahorro inviertan en ladrillos.La construcción ha tenido un crecimiento notable estos años, no a causa del financiamiento bancario a los asalariados, sino a partir de que los inversionistas argentinos siguen viendo en los inmuebles un activo libre de riesgo ante la inflación y la inestabilidad del país.La preferencia de los ricos por los ladrillos viene produciendo un efecto de "sobreinversión" en el sector inmobiliario, lo que hace que el valor de las propiedades se aprecie en dólares.De ahí que los asalariados, cuyos ingresos van a la saga de esa suba, se alejan cada vez más de la posibilidad de hacerse propietarios. A muchos de ellos, sin líneas hipotecarias accesibles, no les queda más remedio que alquilar o anotarse en algún plan estatal de vivienda social.¿Por qué es inexistente el crédito hipotecario en Argentina? Según abeceb.com, las razones obedecen a la alta inflación y al cortoplacismo de los depósitos."Es muy difícil que una institución financiera privada acepte otorgar fondos a plazos mayores a 10 años en pesos cuando la inflación erosiona el valor de la moneda a través del tiempo y los ahorristas optan por colocar sus fondos en plazos fijos menores al año", refiere.Según la consultora, hoy los fondos de la Anses financian la oferta a bajos costos financieros y tasa fija en pesos. Pero aún así "los montos totales otorgados son muy inferiores a los verificados en tiempos de la convertibilidad".Que las líneas de crédito para vivienda que ofrecen los bancos resulten inalcanzables para la clase media, en realidad es un síntoma de una economía argentina que sufre escasez de crédito.En efecto, el crédito al sector privado en nuestro país sólo llega al 11% del BPI en 2009, en tanto que en Asia (en promedio) llega al 77%, en los países desarrollados al 74%, en América Latina al 31% y en África al 18%.Eso son cifras que se encuentran en el libro del BID "La era de la Productividad" (2010), de las cuales se hace eco el economista Orlando Ferreres, para quien la Argentina adolece de un mercado de capitales que financie su desarrollo.La inflación y la falta de confianza, en su opinión, hacen que los argentinos saquen sus ahorros en dólares para depositarlos en el exterior, esconderlos en el colchón o para invertir en ladrillos.De esta manera el sistema bancario queda con muy pocos recursos monetarios. "Sólo queda allí el dinero necesario para las transacciones (cuentas corrientes, cajas de ahorro y plazos fijos a 30 días o a muy corto plazo", sostuvo."Con este ahorro, sólo se puede prestar dinero para consumo, a corto plazo, pues de lo contrario se corre con mucho riesgo de descalce de plazos", resumió Ferreres.
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