Los candidatos deberán demostrar que sus ambiciones no les quedan grandes
No siempre la política va de la mano con la justicia. Y lo que está pasando con el Vicepresidente Amado Boudou es una muestra de ello. ¿Cuánto hay de parecido con el Caso Macri y su procesamiento por escuchas? Poco, no sólo por el impacto político, sino por la naturaleza diferente de las causas. Jorge Barroetaveña El argumento oficial de comparar las complicaciones judiciales del Vicepresidente con el procesamiento por escuchas ilegales del Jefe de Gobierno porteño es pan para hoy y hambre para mañana. Podrá servir como elemento político para intentar disipar la atención, arrastrando a Macri que crece en las encuestas, pero no tiene efectos prácticos.El kirchnerismo enfrenta, en el final de su ciclo, un desafío sin precedentes, que es sostener una decisión a sabiendas de los costos que le acarreará. Mucho se ha especulado en las últimas horas con la postura de la Presidenta Cristina Fernández de sostener a su compañero de fórmula, dándole toda la protección posible. Sin mencionarlo directamente ella misma arremetió otra vez contra jueces y fiscales en su última aparición pública, y mandó rechazar 'in límine' los 6 pedidos de juicio político que había en la Cámara de Diputados de la Nación. La cuestión era pasar el trago amago lo antes posible y lo lograron porque en un puñado de horas se sacaron eso de encima, aunque sin poder evitar el desgaste de defender a capa y espada a alguien que, para un juez federal, se quiso quedar con la máquina de hacer billetes.En ese delgado desfiladero no hay muchas opciones, pero la Presidenta sigue demostrando que su poder se conserva, al menos para condicionar a todos los que están por debajo de ella, incluídos aquellos que tienen aspiraciones de sucederla. Así, le arrancó al Partido Justicialista una declaración favorable a Boudou, haciendo catalogar de 'linchamiento mediático', los acontecimientos. El sapo se lo tragaron Scioli y Randazzo, entre otros, pese a que a esta altura ya tienen una vasta experiencia en estos temas. Sobre todo el bonaerense.Pero el Caso Boudou se construye día por día. El vice tiene otra indagatoria por delante, esta vez del juez Claudio Bonadío por la compra de un auto con papeles truchos. El 16 julio, justo el día que la Presidenta estará en Brasil en la reunión de los Brics. ¿Alguien imagina al Vicepresidente en funciones de Presidente, yendo a declarar a los tribunales?En el maremágnum que es el Congreso de la Nación, hay senadores opositores que advirtieron que no están dispuestos a sesionar si Boudou reaparece al frente de esa Cámara. De hecho, hasta se ha puesto incómodo mandarlo de viaje al exterior, representando al país, en cuestiones más bien protocolares. En definitiva no saben qué hacer con el Vicepresidente, porque tampoco los candidatos kirchneristas quieren tenerlo cerca. Se vienen, después del Mundial, meses de campaña abierta y desenfrenada y la imagen del ex ministro de economía, no es la mejor para traccionar para arriba en las encuestas. Es lo más parecido a un lastre y todos los saben.La decisión hoy de la Presidenta es sostenerlo en el cargo. ¿Por qué lo hace? Los más críticos afirman que lo hace por su propia supervivencia y para evitar que el escándalo de Ciccone se siga expandiendo. Otros que es un mensaje a los jueces y fiscales para que sepan que el kirchnerismo sigue abroquelado en torno a su figura y resistirá cualquier embate, más allá del final de sus días en el poder. Y otros apuntan que lo hace simplemente por testarudez, por no reconocer que se equivocó cuando lo eligió. Quizás sea una mezcla de todo eso con una pizca adicional: demostrarles a todos, los propios incluídos, que todavía es ella la que tiene el poder y está dispuesta a usarlo sin importarle las consecuencias.Claro que el kirchnerismo trata de ser un proyecto colectivo. ¿Qué significa? Que si bien nació de manos de Néstor y Cristina, los que hoy se postulan para sucederla por ese sector, dejan en claro que son una continuidad del modelo y forman parte de una idea común. ¿Hasta dónde con su postura la Presidenta no perjudica las posibilidades de sus propios candidatos? También es cierto, como ella misma lo ha dicho más de una vez, ahora es el turno de los que aspiran al premio mayor de demostrar que están en condiciones de asumir el desafío y eso incluye la 'herencia', buena y mala, que les deje su antecesora.Es probable que a esta altura la Presidenta piense en sí misma, en salvar su propio poder y asegurarse un tránsito relativamente tranquilo hasta diciembre del 2015. Lo de Boudou no es lo único, los problemas de la economía son graves y encima sigue sin resolver el conflicto con los fondos buitre que ha puesto en riesgo toda la reestructuración de la deuda argentina.Boudou deberá salvarse a sí mismo, si es que es efectivamente inocente como declama. Los candidatos del kirchnerismo deberán demostrar en algún momento, que tienen vuelo propio o quedarán atrapados en los mismos problemas del gobierno, que casualmente todos integran. Y la oposición tendrá que empezar a demostrar que está en condiciones de recibir una herencia pesada que es la que quedará a partir del 2015. Y siempre caemos en el mismo lugar: la economía. Esa que inclina balanzas cada vez que llegan las elecciones. Esa que le hizo ganar al kirchnerismo durante mucho tiempo, pero que puede hacerle perder todo el año que viene.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


