Los casos inquietantes de hijos maltratadores
El estereotipo de la violencia es el que ejerce el varón hacia la mujer. Pero la violencia es multifacética: ahora se habla de hijos que golpean a padres y madres, en abierta contradicción con el cuarto mandamiento."Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar", reza el precepto bíblico que se dirige expresamente a los hijos en relación con sus padres.La observancia de este mandamiento declina, a juzgar por las estadísticas de violencia hogareña. En efecto, son cada vez más los casos en los cuales la violencia la ejercen los hijos hacia sus progenitores.Eso dicen los datos del Programa Provincial de Prevención, Promoción y Abordaje de la Violencia Social, según informa El Diario de Paraná. Del conjunto de los casos de violencia que llegan a las oficinas estatales encargadas de abordar la temática, 1 de cada 4 corresponden a esta categoría.Los índices generales dan cuenta que la principal víctima de la violencia doméstica es la mujer. El 50% de los casos corresponde a violencia de género. Sin embargo, surge que el 23% es violencia de hijos mayores de 18 años a padres."Nos sorprendimos por la gran cantidad de casos que entraron ahora de hechos violentos de hijos hacia los padres. Estos hechos se han agudizado. Vemos que hay una mayor gravedad. Vemos que hay lesiones", admitió al respeto Claudia Izza, responsable del área de Violencia Social del Ministerio de Salud.Al ojear las estadísticas, la funcionaria encontró un elemento nuevo: el aumento en el consumo de sustancias psicoactivas y de alcohol asociado a la violencia doméstica."Hay un índice importante. En un alto porcentaje hay consumo de drogas y/o alcohol por parte del agresor, y a veces también de la víctima. Esto es algo que me preocupa", declaró.Y añadió: "Vemos que se da un combo completo. Es complejo de abordar así, porque no sabemos si estamos ante un cuadro que merece atención psiquiátrica, o por adicción. No sabemos qué es primero, si la violencia o la adicción. Para eso, estamos trabajando en forma coordinada con el Hospital Escuela de Salud Mental. El consumo de sustancias o de alcohol es un factor preponderantemente nuevo".¿Qué es lo que lleva a un hijo a golpear a sus padres? La pregunta es de difícil respuesta, aunque revela una gravedad inusitada, si se piensa que se está frente a una conducta que quiebra leyes sagradas, leyes impuestas por la tradición no sólo en Occidente sino también en otras culturas.Javier Urra, doctor en psicología y ex Defensor del Menor de la comunidad de Madrid, viene advirtiendo hace tiempo, a través de distintas publicaciones, sobre la aparición de hijos acosadores en el hogar.En uno de sus escritos, cuenta: "En la calle, en un aeropuerto, se puede ver a un chico pequeño, muy pequeño, que da una bofetada en el rostro que le acerca el abuelo para recibir un beso"."El abuelo retrocede, se sorprende, mira al niño, le sonríe, mira a los padres del niño y observa que la respuesta -de haberla- es ligerísima, casi un susurro de represión. El niño vuelva a la carga, busca la cara del abuelo para estamparle sus cinco deditos. ¿Requiere lo antedicho alguna reflexión? No hay palabras", refiere Urra.El especialista cree que el niño, en muchos hogares, se ha convertido en un dominador de la casa. Y suele reaccionar con violencia ante cualquier cambio que implique una pérdida de poder"Son niños caprichosos, consentidos, sin normas, sin límites, que imponen sus deseos ante unos padres que no saben decir no", diagnostica Urra.
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