Los casos de muerte violenta de jóvenes
Ángeles Rawson tenía 16 años y Araceli Ramos 19. Sus homicidios, que han conmovido a la opinión pública, sin embargo no son aislados. Ya que cada día dos personas de entre 15 y 19 años son asesinadas en Argentina.El caso de las muchachas que fueron vejadas y eliminadas por sujetos desequilibrados, revelan una vez más que la realidad supera la ficción.Saber que en la vida real ocurren estas cosas, y no sólo en el cine o la televisión, no deja de ser impactante. Aunque luego el tratamiento mediático de estos trágicos hechos -con su carga de sadismo a cuesta- los conviertan en un espectáculo.Lo cierto es que Ángeles y Araceli no son actrices. Sus jóvenes cuerpos torturados, y el desgarro familiar causado por sus cadáveres arrojados como basura, no son producidos.El desconsuelo de las madres en duelo, al enterarse del asesinato de sus hijas, tampoco es fingido. Más allá del impacto emocional que generan, amplificado por la cobertura mediática, estas historias ocurren lejos de los televidentes y lectores.Siguen siendo una experiencia límite ajena para aquel que no está directamente involucrado, y sólo se entera por el relato de terceros. Como sea, instalan la inquietud de que nadie está a salvo de una desgracia de este tipo.Algo que es avalada por la información según la cual 545 adolescentes en la franja de edad de Rawson y de Ramos fueron asesinados durante 2011 (último año analizado por la estadística del Ministerio de Salud de la Nación).Según el diario La Nación, si se amplía la medición a la franja de jóvenes de entre 15 y 29 años las jóvenes vidas que tuvieron un fin violento trepa a 794. Eso arroja que cada día hay dos homicidios de este tipo que afectan a esta franja de población.El reporte periodístico refiere que la cifra de sucesos violentos podría ser mayor a partir de la ambigüedad de los registros oficiales, que hacen aparecer otros decesos bajo el casillero estadístico de "muertes por agresión externa de intencionalidad desconocida"."Ese rubro que no determina oficialmente una muerte como homicidio, pero que tampoco la encasilla como un accidente o un suicidio, crece considerablemente cada año. Ése es el informe médico con el que se certifica una fallecimiento y se abre un expediente judicial", sostiene la nota.La alta cifra de decesos violentos con víctimas de entre 15 y 29 años, plantea varios interrogantes. ¿Por qué la tragedia golpea tan fuerte en esta franja de la población? ¿Acaso los jóvenes están más expuestos a estos desenlaces? ¿En qué cultura o sociedad vivimos que hace que esta estadística exista?La llamada "violencia doméstica", la que se da en el seno del hogar, o la "trata de personas", asociada al negocio de la explotación sexual, tienen a la mujer como principal víctima.Por otro lado, aunque la violencia afecta a todos los actores sociales, se ensaña sobre todo con aquellos miembros objetivamente más vulnerables, que tienen por lo general una posición inferior en el sistema social.Y el punto es que son las mujeres (junto con los niños y ancianos) las que más están sometidas a la exclusión social. Al punto que los cientistas sociales han elaborado el concepto de "feminización de la pobreza".De hecho la dependencia económica es una de las hipótesis que explicarían porque tantas mujeres víctimas de maridos violentos no se animan a denunciarlos. Preferirían "aguantar" la situación, antes que quedarse sin sostén material.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

