Los cigarrillos, más letales que las balas
El siglo XX es recordado por la carnicería humana asociada a dos guerras mundiales. Sin embargo, poco se sabe que el tabaco fue más destructivo que ambos episodios bélicos juntos. Hoy es el Día Mundial sin Tabaco, una fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el propósito de concienciar sobre los riesgos de un hábito que sigue cobrándose vidas humanas.La historia del cigarrillo industrial, contra cuyos efectos aún se lidia, es la de un producto instalado masivamente -como otros tantos en la sociedad de consumo- que al cabo resultó letal para las personas.Fumar fue en el pasado un símbolo de elegancia, de socialización, de pertenencia a una época orgullosa de sus adelantos técnicos. Incluso algo "beneficioso" para la salud.Eso era, al menos, lo que pretendían hacer creer las empresas tabacaleras, deseosas de captar y mantener a los consumidores, en la primera mitad del siglo XX.Se sabe que esta industria llegó a pagar millones de dólares a los actores de la época dorada de Hollywood para que aparecieran fumando en las películas, con el objeto de producir el efecto imitación en el público masivo.Una de las grandes conquistas de las tabacaleras fue sumar a la mujer a su mercado. Había que producir un cambio cultural, ya que cuando una de ellas fumaba era señal de prostitución.Fue entonces que la industria contrató, a fines de los años 20, a un grupo de mujeres para que marcharan por la Quinta Avenida en Nueva York en el desfile de Semana Santa, blandiendo sus "antorchas de libertad": los cigarrillos.A partir de entonces, el cigarrillo se convirtió también en un símbolo de emancipación de las mujeres. El feminismo, así, fue la veta que explotó con habilidad la estrategia publicitaria.Se considera a James Buchanan Duke (1856-1925) el pionero en la fabricación y distribución de los cigarrillos industriales. Duke fue a la industria del tabaco, lo que Henry Ford a la industria automotriz.Así como el fundador de Ford Motor Company fue el padre de las cadenas de producción modernas utilizadas para la fabricación en masa de autos, Duke masificó el cigarrillo, produciéndolo y distribuyéndolo a gran escala.Los cigarrillos industriales tenían un aspecto más moderno y más higiénico, algo que Duke destacó en una campaña contra los cigarros, que eran fabricados a mano y con saliva.Ahora se sabe que los cigarrillos son mucho más adictivos que los cigarros. El hecho de que el humo se inhale -algo que no es común con los cigarros- también los hace más peligrosos.Sin embargo, no se lo asoció al cáncer de pulmón hasta la década de 1930 y la relación causal no se estableció hasta 1957 en el Reino Unido y en 1964 en los Estados Unidos."El cigarrillo es el más mortífero artefacto en la historia de la civilización humana", dice Robert Proctor, de la Universidad de Stanford. "Mató a cerca de 100 millones de personas en el siglo XX", concluye en su libro "Historia del descubrimiento del cigarrillo".Eso significa que el tabaco mató a más gente que las dos Guerras Mundiales del siglo XX juntas. En efecto, mientras la Primera Guerra Mundial dejó un saldo de 10 millones de muertos, la Segunda Guerra provocó entre 40 y 72 millones de víctimas.Estos números permiten concluir que el cigarrillo es más letal que las balas y los tanques. Y de hecho hoy mismo es la "droga legal" que mata cada año a casi 6 millones de personas en todo el mundo.
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