Los colores, el otro recurso de campaña
Más allá del discurso de los candidatos (todos prometen una vida mejor), se sabe que la persuasión se centra en la estética, y en este esquema los colores son un insumo estratégico.Vivimos en la era de la propaganda. Los mensajes persuasivos nos bombardean diariamente. No son llamamientos que recurran al argumento, sino a la manipulación de símbolos y de nuestras emociones humanas fundamentales.El dictador alemán Adolf Hitler, que comprendió como pocos el valor de la propaganda, en su libro 'Mein Kampf' insinuaba que la persuasión no tiene ética alguna; no había más norma que la del éxito o fracaso."En buena medida, su efecto debe apuntar a las emociones y tan sólo en un grado muy limitado al llamado intelecto. Hay que evitar recurrir en exceso al razonamiento lógico de nuestra gente. La receptividad de las grandes masas es muy limitada, su inteligencia escasea", escribió quien supo montar un tremendo aparato de propaganda en el Tercer Reich, de la mano de Joseph Goebbels.El recurso de apelar a las emociones profundas no es patrimonio de los regímenes totalitarios. La publicidad comercial en las sociedades democráticas suele apelar a los determinismos psíquicos inconscientes, para vender productos y servicios.Estos recursos de la publicidad se han hecho extensivos a la propaganda política, que en teoría apunta a la difusión ideológica, que trata de condicionar la actitud y el pensamiento de los votantes.De ahí que los candidatos a desempeñar cargos públicos se rodeen de publicistas que les diseñan las campañas electorales, que tienen un parecido extraordinario con las que se utilizan para el lanzamiento al mercado de cualquier producto.En el mundo donde domina la imagen la comunicación a través del color es vital. Por eso las combinaciones cromáticas se despliegan hoy en Argentina en los comandos de campaña de cara a las elecciones de octubre, reflejando así la puja política por los votos.Se sabe que un color no hace ganar elecciones, pero influye en la mente de los votantes. Eso dice Patricia Gallardo, publicista argentina autora del libro "El color comunica".Los expertos recomiendan a las fuerzas políticas que elijan tonos que tengan relación con las ideas que sus líderes buscan transmitir. Uno de ellos, Ernesto Savaglio, sugirió el amarillo al Pro, que conduce Mauricio Macri, porque connota "diversidad".Al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, interesado en transmitir "optimismo", le recomendó que usara el popular naranja, color que tiñe la promoción de la gestión sciolista.Hasta hace poco Savaglio asesoraba a Sergio Massa, del Frente Renovador. Fue él quien inspiró la idea del logo "+A", escrito en rojo y amarillo, siempre sobre fondo negro. Dice que el negro marca "seriedad y elegancia", que el rojo es para "generar dinamismo" y que el amarillo denota "luz e inspiración".Ahora el publicista planifica la campaña "albiceleste" de Martín Insaurralde, candidato de Cristina Kirchner. Los colores de la camiseta de la selección de fútbol son los mismos que en las boletas de Insaurralde."Como la selección es una de las representaciones patrióticas que tenemos, me impulsó a darle fuerza a los colores de la campaña", dijo Savaglio en un reportaje.La otra novedad es la inclusión de una franja naranja, que representa el apoyo de Scioli al candidato kirchnerista.El uso del color en las campañas políticas es una vuelta de tuerca en las tácticas de persuasión de masas.
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