Los daños colaterales del consumo financiado
El incremento de usuarios que se retrasan con los pagos de sus obligaciones por consumos, y que involucra a segmentos de menores recursos, es un síntoma de insolvencia que puede afectar el presupuesto de muchas familias. En la ciudad la mora en los usuarios de tarjetas de crédito ha crecido. Muchos consumidores, endulzados por la dinámica de postergar los pagos, han entrado en un ciclo peligroso de endeudamiento"Algunas familias de Gualeguaychú han agotado sus posibilidades de financiamiento. Nos consta que ha aumentado la morosidad, más allá de que hay una especie de amesetamiento general en el consumo", explicaron a este diario desde el Centro de Defensa Comercial de la ciudad.A todo esto, en la Asociación Argentina de Empresas de Cobranzas y Servicios Jurídicos prevén que la mora en el 2014 alcance el 10%, lo que representa más del doble que este año.La entidad evalúa que la gente tendrá menor poder adquisitivo por efecto de la inflación y porque se espera la eliminación de subsidios a los servicios públicos (energía y transporte), lo que recortará el presupuesto familiar.La tarjeta de crédito es el instrumento de financiación que más ha evolucionado, desde su masificación allá por los '90. Sobre todo porque ha hecho ingresar al circuito del consumo a clientes de menores ingresos y en situación de informalidad laboral.Mucha gente con necesidades de consumos postergados, en un contexto de mejora de los ingresos, ha encontrado en los gastos financiados con tarjeta una alternativa para por ejemplo renovar el equipamiento del hogar (heladeras, televisores, celulares y demás).Pero el gasto a cuenta, si no es medido y se ajusta al patrimonio y los ingresos del deudor, puede conducirlo a él a una situación delicada en la cual tiene que hacer frente a un conjunto de pagos, concatenados en el tiempo, cuyo reembolso no puede ser atendido por sus rentas ordinarias.Al respecto, el titular de la Dirección de Defensa del Consumidor local, Pablo Luciano, explicó que el crédito al consumo es un instrumento de doble filo, que requiere moderación y racionalidad."El sistema de tarjetas de crédito puede ser muy beneficioso. Manejado con prudencia el usuario puede aprovechar ofertas y promociones comerciales. Pero también puede arruinar las finanzas individuales y familiares. Y de hecho puede conducir a que le embarguen el sueldo por años al titular de la tarjeta", analizó.En su opinión, se ha promovido la bancarización de la población y el empleo de la tarjeta de crédito, pero no ha habido una suficiente alfabetización económica correlativa, sobre todo en los sectores sociales de menores recursos. "Hay un déficit en la educación de los usuarios, pese a que el producto se masificó", destacó Luciano.Los riesgos ciertos de no pago o morosidad revelan la importancia de crear las condiciones culturales para que el titular de la tarjeta esté en condiciones de usarla en forma racional.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

