Los glaciares y la puja en el ala progresista
El intento de crear un marco nacional de protección a los glaciares, más allá de sus virtudes, aparece como un caballo de Troya del progresismo no K, reactivando la interna dentro de ese arco ideológico.Dicen que a Néstor Kirchner no le gusta que lo corran por izquierda, quizá por aquello de que "no hay peor astilla que la del mismo palo". Así, le debe generar irritación el activismo del diputado nacional Miguel Bonasso, uno de los impulsores de la iniciativa legislativa.El mentado proyecto legal, que había sido votado por unanimidad por ambas cámaras en 2008, recibió un sonoro veto de parte de la presidente Cristina Kirchner.Ahora se volvió a reflotar bajo el impulso de Bonasso y hasta donde se sabe está trabado en Senadores, aunque el 29 de este mes habrá una sesión para debatirlo.El sector minero y los gobernadores cordilleranos son los que estarían oponiéndose a este marco regulatorio que pretende salvaguardar el recurso hídrico congelado de la explotación irracional de multinacionales como la Barrick Gold.Bonasso trabajó en el diario "Noticias", órgano periodístico de la organización armada Montoneros, que en los '70 se convirtió en el más importante medio de comunicación revolucionario.El hoy diputado por la Ciudad de Buenos Aires fue parte de un grupo de periodistas con militancia montonera como Rodolfo Walsh, Francisco Urondo, Juan Gelman y Horacio Verbitsky.El legislador fue kirchnerista hasta que, como él mismo confesó hace poco a la Revista Noticias, "me di cuenta de que seguían ganando los mismos de siempre".Es interesante conocer su pensamiento toda vez que revela la puja progresista instalada en el país, a partir de que un sector de izquierda (los nucleados por ejemplo en Proyecto Sur de Pino Solanas) le niega esta afiliación al gobierno K.Preguntado si los Kirchner son o fueron progresistas, Bonasso contestó: "Al comienzo creí que lo eran. Pensaba que eran militantes de los '70 y ni eso. Su participación fue muy periférica, mientras a mí me buscaban para cortarme en pedacitos como un salame, Kirchner hacía usura con los departamentos en Santa Cruz"."Después -agregó-, comenzó una utilización mercantilista de los derechos humanos. Me duele que los mártires de los '70 -con sus errores, pero se jugaron la vida-, sean utilizados para encubrir una corrupción estructural".Dice Bonasso: "Afanar no es progresista. ¡Cuando se roba se condena a la miseria y al hambre a los pibitos! ¡Al que le afana al Estado hay que cortarle la manito!".El legislador le dijo a la Revista Noticias: "Me di cuenta de que seguían ganando los mismos de siempre. Techint se llevaba 2.300 millones de dólares; los Kirchner aumentaban su patrimonio de manera sideral; las mentiras escandalosas del INDEC subestimaban en millones la cantidad de pobres, y la famosa Ley de Medios, por la que tanto peleé, en lugar de proponer al Congreso como autoridad de aplicación quedó en manos de (Gabriel) Mariotto. Es lo mismo si el poder comunicacional se acumula en manos de (Héctor) Magnetto o de Electroingeniería. Yo quiero verdadera pluralidad. No creo en la lealtad entendida como obediencia debida".¿Y qué dice Bonasso de su ex compañero de ruta Horacio Verbitsky? "Él se ha convertido en un amanuense del poder. Está del lado de los colonialistas de la Barrick Gold y de las licitaciones beneficiosas para Electroingeniería y yo, que ataco eso, resulta que le hago el juego a la derecha. Verbitsky fue un gran periodista, ya no lo es", afirmó.La querella progresista en la Argentina, como se ve, está al rojo vivo.
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