Los huevos del tero
Bien reflexionaba el sargento Cruz en su diálogo con nuestro padre Martín Fierro, al referirse a ciertos políticos por él identificados como "los puebleros": "... pero hacen como los teros / para esconder sus niditos: / en un lau pegan los gritos / y en otro tienen los güevos". Mario Alarcón MuñizColumnista Ya por entonces (segunda mitad del siglo XIX) se practicaba en nuestro país la política del tero. El paso del tiempo, el aporte de modernos recursos técnicos y el deterioro moral, la perfeccionaron. Hoy es de uso corriente. Se la observa a cada momento. Y presenta sus variantes. La más frecuente es la de amagar a la izquierda y tomar por la derecha. O denostar a los monopolios en público y favorecerlos en la trastienda. A veces proclamar en esta esquina la incuestionable redistribución del ingreso y en la otra dejarse llevar por la concentración capitalista. O anunciar medidas o proyectos resonantes que la inoperancia desinfla lentamente. Los unos y los otrosEsto último sucedió con los pequeños y medianos productores de trigo y maíz. Lo hemos comentado ya, pero vale recordarlo. Hace un año y tres meses (septiembre 2009) se los entusiasmó con un régimen de compensaciones o reintegros. La decisión presidencial -anunciada ante gobernadores y funcionarios aplaudidores como muestra del apoyo oficial al campo- se reglamentó seis meses después (marzo 2010) limitando los alcances de la medida a 800 toneladas de trigo y 1.240 de maíz. Pasaron otros cinco meses (agosto 2010) hasta que se dio a conocer la primera nómina de beneficiarios: 12 (sí, doce) en total, uno de ellos de Entre Ríos (Diamante).Frente a los reclamos del sector se informó que se resolverían 200 expedientes por semana. Están saliendo -dicen- pero nunca esa cantidad sino con cuentagotas y cuando ya el agricultor volvió a sembrar, volvió a cosechar y sigue en la fila, esperando. Diga usted que no pierde su vocación de trabajar, porque si de vigilias dependiera ya lo habrían sepultado.Mientras tanto los molinos si cobran. Y bien. Son los molinos grandes. Los chicos o medianos que conocimos décadas atrás en nuestros pueblos y ciudades desaparecieron absorbidos por empresas mayores, como consecuencia del modelo concentrador que la dictadura y Martínez de Hoz impusieron en nuestro país hace 34 años y que no ha sido modificado. Ese es el modelo. Claro, de eso no se habla. Pero es el que rige en la realidad por encima de los discursos altisonantes y las consignas.Los molinos cobran. Se les otorgó también en su momento un régimen de compensaciones para mantener el precio del pan. Ha subido, pero de todos modos perciben el reintegro. Esta semana cobraron 52 millones de pesos. Sólo Molinos Cañuelas recibió 13 millones como subsidio de julio 2010. Dicho sea de paso muy atrasados no están. El tero suicidaA pesar de todo el agricultor insiste, seguramente alentado por los precios internacionales en ascenso (Chicago trepó 10% esta semana). En Entre Ríos es muy buena la cosecha de trigo. Según las primeras evaluaciones del INTA promedia hasta ahora 3,1 tn. por hectárea con lotes de 4 tn. y más. Ya el año pasado, mientras en otras provincias hubo problemas climáticos que afectaron la producción, Entre Ríos aportó más de un millón de toneladas. De ese volumen quedan 200.000 toneladas sin vender, conforme lo denunció a mediados de semana el dirigente agrario Alfredo de Angeli. Muy probablemente bastante más de un millón de toneladas agregarán los productores entrerrianos antes de fin de año, cuando termine la cosecha. ¿Qué hacer entonces?El trigo entrerriano en su mayor proporción se destina a exportación. Y la llave de la exportación sigue en manos del capataz Guillermo Moreno. Cuando está cerrada -casi siempre- los molinos salen a comprar y ponen el precio (para abajo, desde luego) así como también determinan el precio de la harina y otros productos que elaboran (para arriba, claro). Tanto al comprar como al vender fijan los valores porque tienen la sartén por el mango y el mango también. Este es el modelo que nuestro agricultor conoce y padece. Lo mismo que el consumidor.Al terminar la semana Moreno anunció la exportación de un millón de toneladas de trigo en diciembre y otro tanto en enero. No está mal. Eso reclaman los chacareros. Pero dentro de tres o cuatro semanas el saldo exportable de nuestro país -una vez estimada la demanda interna- será muy superior a los siete millones de toneladas de trigo, según calculan los expertos. No habrá entonces mayores cambios.La situación internacional no puede ser más favorable. Hay buena demanda y mejores precios. Dejarla pasar de largo es otra variante de la política del tero: es razonable, está todo bien pero no hay que darle el gusto al campo. En este caso se trataría de un tero suicida.
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