Los iniciados precoces en la cultura alcohólica
La bebida se ha convertido en el eje de la diversión de los adolescentes. El consumo aumenta en cantidad y frecuencia, mientras que la edad en que se comienza a beber ha descendido.Lo inquietante de la problemática ligada al alcohol es que es una droga que no se ve como tal. Tiene un nivel de masificación y legitimación social que la convierte en doblemente peligrosa. De hecho es legal.Está en el mercado, es barata, se puede acceder a ella casi sin restricciones, y su demanda está incentivada, a través de la publicidad, por todo un complejo industrial y comercial.El alcohol figura como la adicción dominante en la Argentina, impactando con fuerza en todas las clases sociales, según los datos estadísticos oficiales disponibles.Cabe consignar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la droga como una "sustancia que, introducida en un organismo vivo, modifica una o varias de sus funciones".Esta definición puede ser aplicada tanto al alcohol y al tabaco, como a las llamadas "drogas duras", que son las que crean dependencia física con mayor rapidez, y que presentan mayor toxicidad.El consumo excesivo de alcohol es uno de los problemas de salud de los adolescentes y jóvenes argentinos. En Entre Ríos, como en el resto de las provincias, adquiere ribetes preocupantes.La edad de inicio ha descendido, según reconoció hace poco Sandra Balla, integrante de la división Prevención de Conductas Adictivas, dependiente de la dirección de Toxicología.En declaraciones a la agencia AIM, la especialista explicó que la edad de inicio en el consumo de drogas como el alcohol a nivel mundial es entre los 9 y 10 años, en tanto que en la provincia se estaría entre los 12 y 13 años.A todo esto, Balla expresó su preocupación por el excesivo consumo en los eventos con "canilla libre", que hoy están en boga, por los cuales a través de una "tarifa plana" se consume mucho por un bajo monto de dinero.El alcohol "se naturalizó tanto en la sociedad que los adultos permitimos que los jóvenes vayan a este tipo de fiestas sin ningún control", advirtió. Si bien aclaró que se aumentó el control sobre este tipo de eventos, consideró no obstante que se "siguen desarrollando en forma clandestina".¿Qué hacer frente al flagelo del alcohol? Una estrategia es regular por el lado de la oferta. Es la legislación, por caso, que se estuvo debatiendo en la provincia de Córdoba, donde se impulsó crear un registro de expendedores (que incluye desde mayoristas hasta bares), los cuales deben pagar un canon anual.Otra medida prevé regular la "nocturnidad", es decir las actividades en boliches, discotecas, salones y clubes donde se realicen actividades bailables. Establecer horas tope. El horario de ingreso sería a las 2:00 y el cierre a las 5:30; en tanto que no se vendería más alcohol a partir de las 4:30. Se establecen edades mínimas para ingresar. Los menores de 14 años deberán abstenerse. Los de 14 a 17, sólo acompañados de sus padres si se vende alcohol en el lugar.Además, se establece una "hora seca". Desde las 22:00 en adelante, sólo se vendería alcohol para consumir dentro de establecimientos. Al tiempo que se prohíben los concursos de bebidas y la "canilla libre", entre otras medidas restrictivas.La pregunta es: ¿alcanzan estas medidas para enfrentar la expansión del alcohol entre adolescentes y jóvenes? Por lo pronto, no hay que perder de vista que son muy poderosos los actores económicos que lucran con la bebida, y hay una cultura del alcohol cebada por la sociedad de consumo.La evasión juvenil hacia esta droga, además, se apoya en una dinámica ético-cultural profunda de carácter hedonista y permisiva.
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