Los libros no muerden: educar para incluir
La educación es una de las necesidades básicas para la vida digna. En esto estamos todos de acuerdo. Pero miremos algunos datos.Por Monseñor Jorge LozanoEspecial La mortandad de mujeres a causa del embarazo se da especialmente entre aquellas que no han terminado la escuela primaria. La mayoría de los que están presos —cerca del 90%— son jóvenes que no han promediado la escuela secundaria.Queda muy claro que educar aleja de la pobreza, del delito, de las adicciones, de la disgregación familiar.Mientras que en la escuela nos vinculamos con otros, aprendemos a convivir con quienes piensan de modo diverso, hay todavía muchos argentinitos que están alejados de esta oportunidad única.En nuestro país, la mitad de los niños son pobres. Para ellos el único lugar de acceso a las nuevas tecnologías es la escuela. (Muchas veces también el único lugar en el que comen, son escuchados o tenidos en cuenta)De no acceder a ella agrandarán lo que se llama la brecha digital, que es el resultado de la otra brecha generada por la inequidad social. Hay cientos de miles de niños y jóvenes que son analfabetos de los nuevos lenguajes tecnológicos.La educación no es sólo comunicación de saberes, "aprender cosas". Es también incorporar hábitos y valores. Me acuerdo que hace unos años, conversando con docentes acerca de la expresión "la escuela es el segundo hogar", ellos me decían que para algunos de sus alumnos era el primero y el único. Para muchos habrá sólo una oportunidad para incorporar hábitos de justicia, solidaridad, verdad, y eso será en el aula y el recreo.Educación e inclusión, si van juntas, hacen maravillas.En el mes de Diciembre, en Mar del Plata, habrá una Cumbre de Presidentes de Iberoamérica que tomarán esta temática. En ese marco, en septiembre de este año representantes religiosos de América Latina y El Caribe le entregamos al ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, una declaración cuyo título es "Aportes en favor de una educación para la inclusión social". De allí tomamos el párrafo que sigue:"La educación, como derecho humano fundamental, demanda un Estado que asuma su responsabilidad de promover la participación protagónica de la sociedad civil y de las familias.El sistema educativo requiere un verdadero cambio de estructuras orientadas a la inclusión social.La tendencia del mismo a alejar los sectores sociales y ahondar las desigualdades, debe combatirse con una cobertura universal de vivienda, salud y educación, dando oportunidad de servicios de calidad para todos". * Obispo de Gualeguaychú y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral SocialESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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