Los limones se acomodan, pero las bananas se empiezan a poner negras
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Queda un puñado de semanas y el camino empieza a despejarse. El jueves, Cristina Kirchner insinuó que quizás no sea candidata. En la Ciudad de Buenos Aires, Martín Lousteau es un grano para Cambiemos. En Provincia Vidal hace la suya y en Santa Fe y Córdoba el panorama sigue siendo incierto.Por Jorge BarroetaveñaDe a poco los limones se van acomodando. Los tiempos de la política van quedando al ritmo que impone el cronograma electoral, desatado informalmente hace un par de meses.Y es obvio que la gran incógnita será si la ex presidenta bajará al ruedo electoral otra vez. El jueves, en una charla en el gremio SADOP deslizó que podría autoexcluirse de la puja. Y fue significativo lo que dijo, desnudando quizás su verdadero pensamiento. "Tuve los más altos honores, fui dos veces presidenta y en la segunda me reeligieron con 10 puntos más. Qué más puedo pedir", reflexionó. En la comparación cualquier candidatura al Senado o a Diputados pierde por goleada. Aunque hay algo que a su consideración no puede escapar. En una PASO, enfrentando a Florencio Randazzo o a quién se la plante, sus chances se reducen notablemente. ¿Por qué? Es el miedo al corrimiento. Que mucha gente, movida por la inquina que le tienen, decida participar de la interna del Frente para la Victoria, para eliminarla en la previa de la final. En el país de la contra, es un análisis que debe haber hecho o hará antes de tomar la decisión final.Quizás, sólo con un peronismo unido que se encolumne detrás de ella, pueda quedar alguna puerta abierta. Pero hoy, pese a la potencia de su discurso duro, sigue sin poder aglutinar a todos de nuevo bajo su liderazgo. Es que alguien tiene que pagar los platos rotos de la derrota del 2015 y Cristina nunca hizo nada para eso. Jamás se escuchó alguna autocrítica de su boca. En el peronismo las derrotas se disculpan pero no se perdonan.La decisión de la ex presidenta tiñe la campaña electoral. En Cambiemos quieren exprimir al máximo sus niveles de rechazo, colocando a los votantes frente a un espejo. Es la estrategia Durán Barba que, sin ella en campaña, habrá que ver hasta dónde sirve.En Buenos Aires, ahí donde se juega buena parte de la elección, María Eugenia Vidal hace de las suyas. Será ella con el Presidente la que defina las listas y la que se echará la campaña al hombro. La gobernadora atraviesa un campo minado que todos los días le depara una sorpresa nueva. Pero va, con el peso de su imagen a cuestas. Al cabo, si ya consiguió una vez el milagro porque no lo puede conseguir dos veces. Claro, hace un año y medio Cambiemos no gobernaba ni Nación ni la provincia, por ende no sufría ningún desgaste devenido de la gestión. Tendrá que recrear todo su bagaje para transmitirle a los candidatos su buena estrella. En política y más en un proceso electoral, las percepciones del electorado nunca se repiten.En la Ciudad, bastión el PRO, los platos volaron por los aires. Igual que las intenciones de democratización de los espacios, en este caso de Cambiemos. El argumento del ex embajador en USA es irrefutable: que lo dejen competir porque él se siente de Cambiemos. Del otro lado le retrucan el portazo y el enfrentamiento en las dos elecciones anteriores. Y también tienen razón. Encima, un grupo de radicales apoyan su reclamo y amagan con romper el partido.Es la lógica del poder, de la que nadie puede escapar. No hay, mientras se gobierna, mucho espacio para la disidencia. Hace un par de meses, el Presidente fue tajante con sus interlocutores: en los distritos con gobierno Cambiemos, definen los gobernadores. En el resto, él con el Ministro Frigerio. ¿Le suena a kirchnerismo eso?En Capital Carrió decidió con Rodríguez Larreta. Se juegan una parada brava, más allá de las encuestas. Es el pago chico, el reducto desde el que PRO saltó a la provincia y a la Nación. No se pueden dar el lujo de perder.Más cómodo con la política que con la economía, y sabiendo que el viaje a USA no 'garpa' en el frente interno, Macri se dedicó a meter un poco más las narices en el revuelto avispero peronista. Buscó a un aliado histórico como el 'Momo' Benegas y se pavoneó en un acto que tuvo la Marcha Peronista, la foto de Perón y Evita y cerró con un par de frases del 'líder'. Nadie puede creer que Macri se volvió peronista o que el 'Momo' se pasó al PRO. Aprovechan la diáspora sindical y partidaria que el peronismo todavía padece después de la derrota del 2015. Buscan tratando de pescar algún rédito, zarandeando la ausencia de un líder opositor que sea capaz de aglutinar todas las voluntades.Hablando de opositores allí está Sergio Massa, que junto a Margarita Stolbizer recorrió todos los programas de televisión buscando firmas para su proyecto de reducción del IVA a los alimentos de la canasta familiar. El jefe del Frente Renovador buscar hacer más amigable a sus votantes la imagen de Stolbizer y utilizarla de escudo para su propio pasado. Deberá sortear la escasa actividad legislativa que habrá este año y ver cómo se hace para seguir teniendo visibilidad, aspecto importante en un año electoral.Todavía siente que la avenida del medio es lo suficientemente ancha como para no morir asfixiado por los lados de la grieta. Con Cristina ausente, a lo mejor otro horizonte empieza a tallar, para todo lo que exista debajo de ella.
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