Los más ricos y sus impactantes fortunas
Los 400 integrantes del selecto grupo de los más ricos de Estados Unidos tienen una fortuna que se acerca al producto bruto interno (PBI) de Brasil, una de las cinco grandes economías emergentes. Según la revista Forbes, que lleva una lista anual de los multimillonarios de todo el mundo, los estadounidenses que conforman el club de los favorecidos siguen amasando riqueza.La fortuna combinada de los 400 más ricos es de 2,29 billones de dólares, un 10% más que en 2013. Como señalan los editores de Forbes, esa cifra se aproxima a lo que Brasil produce en un año, gracias a lo que generan sus 200 millones de habitantes.Quien encabeza la lista de los multimillonarios estadounidense es Bill Gates, el fundador de Microsoft, con una riqueza personal valuada en 81.000 millones de dólares.Le sigue el inversor Warren Buffet, con 67.000 millones. Larry Ellison, que acaba de dejar la presidencia de Oracle, es el tercero con un patrimonio de 50.000 millones.El mayor incremento de fortuna lo tuvo Mark Zuckerberg, gracias al alza de las acciones de Facebook. El fundador de la red social duplicó su fortuna en un año, llegando a los 34.000 millones.Según Forbes, hay once estadounidenses con menos de 40 años que son multimillonarios. Aquí figura Dustin Moskovitz, uno de los creadores de Facebook.Entre las mujeres, la más rica es Christy Walton, la viuda de uno de los herederos de la cadena comercial Walmart, que posee la sexta fortuna de Estados Unidos, con 38.000 millones de dólares.En ese país hay un debate sobre la conducta ostentosa de los muy ricos. Se denuncia la "falta de decoro" de los altos ejecutivos, con sus estilos de vida extravagantes y sus casas gigantescas.Tanto la prensa conservadora como la republicana se vienen quejando de la falta de recato de la nueva generación de multimillonarios, señalando que ha perdido la seriedad y el comedimiento del pasado.El economista estadounidense Paul Krugman, premio Nobel de Economía, ironiza sobre esta objeción moralista, recordando que en toda época los ricos siempre se han sentido obligados a gastar de manera muy visible para demostrar su riqueza.Para Krugman no es un problema de pérdida de valores de la elite empresarial. Su extravagancia de hoy se explica, dice, porque en la actualidad abonan menos impuestos que en 1955, época en la cual llevaban supuestamente una vida más discreta."En 1955, los 400 estadounidenses con ingresos más elevados pagaban más de la mitad de su renta en impuestos, pero hoy en día esa cifra se ha reducido a menos de la quinta parte", sostiene el economista, en un artículo publicado en el diario 'El País' de España.A partir de esta realidad, Krugman, concluye que "la vuelta de los bajos impuestos para las grandes fortunas ha traído consigo la vuelta de una ostentación similar a la de la Edad Dorada".Al margen de esta discusión, el patrimonio de los más ricos en Estados Unidos resulta impactante, al menos para los miembros de la mayoría de la sociedad, para las cuales esas fortunas resultan inalcanzables, al punto que ni siquiera entrarían dentro de su horizonte de pretensiones.Hay quienes piensan que la ausencia de los bienes a los cuales un hombre nunca ha pensado en aspirar no supone una privación. En este sentido la gran fortuna del rico no molestaría al hombre modesto.Sin embargo, el rico no se sentiría nunca satisfecho con lo que tiene, si es cierto aquel dicho según el cual la riqueza es como el agua salada: cuanto más se bebe más sed da.
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