Los nuevos derechos: No es lo mismo
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Desde hace algún tiempo vivimos en una continua conquista de derechos. Cada vez más, la legislación de fondo de la mayoría de los países, incorpora normativa que protege los derechos de los ciudadanos. Y esto es un logro incontrastable. Cr. Luis Alberto Dalcol, 12/2014 Nadie puede estar en contra de la ampliación de los derechos que protegen a las personas. Cuanto más sean ellos, mejor. Es un nítido símbolo de evolución de la sociedad.La reflexión de esta nota, que soslaya asuntos actuales sobre presos y travestis, intenta meditar sobre el sostenimiento de los derechos. Pues todo derecho requiere - inexorablemente - del cumplimiento previo de un deber, además de respetar principios de equidad que ayudan a la justicia de su aplicación.La realidad es que la sociedad no presenta una agenda o al menos no dialoga sobre cuestiones relacionadas con las obligaciones de todos, que le dan soporte a los derechos. El deber implica una carga. El derecho una concesión, un beneficio. La lógica política - que procura la conquista o el mantenimiento del poder - busca refugio, principalmente, en el desarrollo del otorgamiento de derechos. Presenta una permanente cruzada en pro de los derechos de las personas. Mas, todo derecho se asienta en un deber, en una obligación.EL DERECHO A LA VIVIENDAPosado solo en los derechos valga el siguiente razonamiento sobre uno de los derechos más importantes de las familias como es el de tener una vivienda, que sabiamente consagra nuestra Constitución Nacional.Muchas veces se ha mencionado a este derecho como circunscribiéndolo a un enlace inevitable con el deber del Estado. De proveer a toda persona la propiedad de su morada.Si esto fuera así de simple, todos los ciudadanos podrían esperar - con sosiego - el cumplimiento por parte del Estado del acercamiento de la casa donde vivirá junto a su familia; y no preocuparse en más, en la contraprestación por el bien recibido.Este derecho así concebido va contra el orden natural y enfrenta al sistema establecido en nuestra carta magna; pero fundamentalmente afecta a la dignidad de la persona.El Estado debe crear el ámbito para que cada persona tenga la posibilidad de ejercer ese derecho, el de acceder al derecho de la propiedad. Principalmente por la educación, por el trabajo, por la asistencia crediticia adecuada; para que, con su propio esfuerzo la persona pueda alcanzar la deseada vivienda. La provisión lisa y llana por parte de Estado no es lo correcto, salvo en relación a imposibilitados. El Estado está obligado sí, a establecer las condiciones para permitir el ejercicio pleno del derecho de llegar a la vivienda, pero no a la provisión graciosa del derecho a su propiedad.El esfuerzo realizado por un grupo de vecinos en nuestra ciudad a través de la conformación de una cooperativa, para juntos llegar a la casa propia, es un claro ejemplo del derecho de acceso a la propiedad bien entendido y que identifica el decoro y el recato de sus partícipes que antes se intentara apuntar.Y esto no es lo mismo.
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