Los ojos puestos en el nuevo pontífice
Si había expectativa mundial en torno a quién sería el nuevo jefe de la Iglesia Católica, la elección de Jorge Bergoglio potenció aún más el interés global, haciendo que todas las miradas se posen en este obispo proveniente de los confines geográficos.A la fascinación que sigue ejerciendo en todo el mundo el papado -un hecho que no deja de ser paradójico ante el diagnóstico de crisis profunda de la institución- se le agregaba la circunstancia extraordinaria de la sucesión en vida del anterior papa.Luego el cónclave sorprendió a propio y extraños al elegir al arzobispo de Buenos Aires, produciendo un viraje que para muchos observadores es una bisagra en la historia del pontificado.El primer papa de América, argentino, el primer jesuita que dirigirá la Iglesia Católica, alguien que adopta el nombre inédito de Francisco, que recuerda al santo italiano que optó por los pobres y revolucionó la institución en los siglos XII y XIII.Es un reconocimiento a la iglesia del Nuevo Mundo, si se piensa que tantos jesuitas como los franciscanos fueron dos de las órdenes más importantes de la evangelización en estas tierras.¿Qué hace que esta elección adquiera más atractivo mediático que cualquier otra en el mundo secular? ¿Cómo entender esta expectación en un contexto global de secularización? ¿Y cuando todos coinciden en que la Iglesia de Roma está sumida en una crisis, ante la combinación de escándalos sexuales y financieros, sumados a una creciente pérdida de fieles?Difícil dar una respuesta a estos interrogantes, aunque hay quienes postulan que se siente la ausencia de grandes figuras en esta etapa de la humanidad. Y quiérase o no, la máxima autoridad de los católicos en los hechos es una voz escuchada por todo el mundo no católico.Es decir, al tiempo de ser la cabeza de una importante organización, y más allá de los problemas que sobrelleva, el Papa es un líder espiritual mundial, cuya palabra y conducta tiene eco en la mente de muchos gobiernos y países.Al respecto, el especialista en temas internacionales del diario EL País, de Madrid, Lluis Bassets, al especular sobre esta sucesión pontificia, sostiene que la idea central que hay detrás es la gobernanza."Estamos en la pista de un papa de tamaño superior, en la búsqueda de una personalidad fuerte, capaz de poner orden en el caos doméstico, hacerse visible en el mundo y elevar su voz sobre el ruido de la globalidad desordenada y desgobernada, en la que los católicos tienen más peso demográfico que influencia organizada y efectiva", escribió.Bassets da a entender que hay una enorme expectativa, dentro y fuera de la Iglesia, sobre la orientación que seguirá el Papa Francisco el cual, dado los retos internos y externos que tiene por delante, se verá obligado a adoptar una "visión más global y actualizada del catolicismo".Vittorio Messori, especialista de temas religiosos del diario italiano Corriere Della Sera, enfatiza en tanto los aspectos geopolíticos de la elección de Jorge Bergoglio, señalando que va en línea con la necesidad de enfrentar, de parte de la Iglesia Católica, su pérdida de gravitación espiritual en América.En su opinión, la curia Romana echa mano del jesuita argentino para detener el drenaje de fieles en la América Latina, que décadas atrás era predominantemente católica.Las cifras indican que desde los inicios de la década de 1980 hasta la fecha, el catolicismo ha perdido en la región a casi un cuarto de sus fieles, los cuales se han pasado a iglesias pentecostales y evangelistas.
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