Los ojos puestos en la economía de la soja
Alrededor de la oleaginosa se ha montado hasta acá lo más rentable del modelo. ¿Adónde va la soja? ¿Sus altos precios siguen remunerando al productor como antes?Se entiende que la cotización del grano en Chicago sea un dato crucial para la Argentina. Allí está cifrada, en gran medida, la salud de la macroeconomía de estas pampas.Es que la soja no sólo aporta jugosos beneficios fiscales, a partir de los ingresos por las retenciones. Es la fábrica de divisas con la que cuenta el país. Otros sectores dinámicos del modelo, como el automotriz, tienen un balance cambiario negativo (importan más divisas de las que exportan).No ocurre así con el campo. De hecho la única fuente genuina de divisas, en la última década, se basó en el sector agroindustrial en general y en el complejo sojero en particular.En el año 2012 el ingreso neto de divisas (cobros por exportaciones - pagos por importaciones - utilidades giradas al exterior) generado por el sector "oleaginosas y cereales" fue de 29.409 millones de dólares (M/us$) versus 30.997 M/us$ en 2011.En segundo lugar se ubicó el sector "alimentos, bebidas y tabaco" con 6.980 M/us$ ingresados en 2012 versus 6.821 M/us$ en el mismo período de 2011. Los datos corresponden al último Balance Cambiario publicado en febrero de este año por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).En 2004 el entonces presidente Néstor Kirchner dejó sin efecto la obligatoriedad de liquidar en el mercado local divisas provenientes de productos exportados por las compañías mineras.Pero a fines de octubre de 2011 Cristina Fernández de Kirchner restableció la obligatoriedad del ingreso de "la totalidad de las divisas" provenientes de las operaciones de exportación de empresas mineras que operen en el país. Sin embargo, los efectos concretos de esa medida aún siguen sin evidenciarse en el mercado cambiario.Vale recordar que desde 2012 el gobierno nacional puso restricciones a las empresas que operan en el país, en lo que hace al giro de utilidades. La medida sería una reacción ante la creciente escasez de dólares del sistema, que pone en peligro el pago de la deuda pública y de las importaciones necesarias (sobre todo de combustible).Éste es el telón de fondo de la aparición de un dólar paralelo (blue), que ha superado en el último tiempo la barrera de los 8 pesos, apalancado por una demanda creciente, haciendo que la brecha con el dólar oficial sea muy alta, situándose en el orden del 50%.Así, en un contexto de fuga de capitales, y de disparada del blue, la liquidación de dólares por exportaciones del complejo sojero resulta estratégica a los fines macroeconómicos.Ahora bien, el principal producto de exportación de Argentina viene teniendo una cotización errática, con caídas y recuperaciones, en el mercado de Chicago. El promedio ronda hoy los 500 dólares por tonelada.Se trata de un precio extraordinario si se lo compara con otros períodos históricos. Fernando de la Rúa, por caso, gobernó con una soja a 170 dólares. Sin embargo, los productores aseguran que las cuentas no les cierran, dada la inflación y el atraso cambiario.En este sentido, esperan en 2013 resultados económicos menores a los planificados y reducción de inversiones. El gobierno en cambio -que aguarda un aluvión de dólares del sector-, tiene otro parecer.Habla de un crecimiento del área cultivada y de precios en dólares de la tierra en ascenso. Esto evidencia, dice, que la rentabilidad sojera es muy elevada, y superior a otras empresas del país.
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