Los que descubrimos Renacer
Logran trascender al dolor y transformarlo en energía positiva de vida. Por Gabriela ErrecartMiembro del Grupo Renacer Existen dos caminos por los que podíamos optar, uno era dejarnos llevar por las emociones, encerrarnos en nosotros mismos, cerrar puertas y ventanas, tirarnos en la cama no queriendo hablar con nadie, no queriendo ir a trabajar, llenar nuestro corazón de resentimiento, de odio, de amargura y todos los sentimientos negativos que sumergen en la oscuridad al alma humana y otro camino era descubrir que nos había pasado algo que no podemos modificar y, a partir de ahí, podíamos optar por modificar nuestra actitud frente a la vida y, gracias al poder de transformación emanado de la fuerza indómita del espíritu, vivir una vida plena.Al concurrir a las reuniones de Renacer intuimos que si asumíamos una actitud positiva, podríamos andar por la vida con la frente en alto en homenaje de amor al hijo perdido, pues una cosa es el resentimiento, la bronca, el odio, la angustia y otra cosa, muy distinta, es el amor.Los padres que hemos perdido hijos descubrimos que el mensaje de Renacer es no transformarlos en nuestros verdugos o en aquellos que vinieron al mundo para destruirnos; en su lugar, Renacer propone que hagamos de nuestros hijos nuestros maestros.¿Hacer de nuestros hijos nuestros maestros?... nos preguntamos. Al principio, suena como una cosa extraña, pero al transitar este camino nos empezamos a dar cuenta de muchas cosas que estaban ocultas a nuestro entendimiento, dándole razón a lo dicho por Blas Pascale cuando dice: "¿El corazón tiene razones que la razón no comprende."Empezamos a descubrir que ya no le teníamos miedo a la muerte; empezamos a descubrir que las cosas materiales tienen menos valor del que le dábamos hasta ese momento; que aquel andar, a veces desesperados, tras una y otra cosa no tiene sentido, pues las cosas siempre se iban arreglando; empezamos a descubrir que alrededor nuestro también hay dolor y entonces nos permite hacernos más comprensivos ante el dolor de los demás. Hay un despuésAsí, descubrimos que nuestro hijo nos está enseñando, se transformó en guía y maestro. SI, nuestro hijo, luego de su partida, nos ha hecho ver la vida de una manera distinta. Descubrimos que no tenemos necesidad de la presencia física de él para seguir amándolo, su partida genera "un despertar espiritual" y sentimos que podemos encontrarlo en nuestro corazón.A través del mensaje de Renacer, se toma el camino de renunciar al propio dolor para ayudar a otro ser que sufre y sucede lo que dice Víctor Frankl con otras palabras, que quien renunciando a su propio dolor tiende una mano a otro ser que sufre, trasciende como ser humano.Después de la pérdida de un hijo uno no es la misma persona; entonces uno puede elegir ser mejor o peor. Para ser peor persona no hay que hacer nada, ni siquiera hace falta levantarse de la cama, pero si queremos ser mejores personas tenemos que levantar la cabeza, tenemos que empezar a conjugar el verbo amar y a ver en el otro también amor y hacerlo en homenaje a nuestros hijos. Es así que, a través del mensaje de Renacer, nuestra vida es en homenaje a nuestros hijos. Rendir homenaje a diarioUn día, un padre dijo: "cuando tuve el accidente con mi hijo, mientras estaba esperando en el sanatorio dije: yo doy mi vida por mi hijo, pero no me fue concedido" y agregó: "Entonces, como yo ya di mi vida por él, ya no me pertenece, ahora debo vivirla en homenaje a Gonzalo y desde que me levanto hasta que me acuesto, pensando en él, trato de ser mejor persona, mejor padre, mejor hijo, mejor amigo, mejor integrante de la comunidad."Ese es el homenaje que podemos hacerle a nuestros hijos, pues ¿qué padre no daría su vida por la de su hijo?En la cultura a la que pertenecemos, homenajear al hijo que partió es ir al cementerio, llevarle flores, tener sus fotos, ofrecerle misas, todo eso está bien, pero con el mensaje de Renacer descubrimos que nuestro homenaje va más allá. Consiste en vivir, permanentemente, en homenaje al hijo todos los instantes de nuestra vida, eliminando el odio, sacándonos la bronca, anulando las culpas, teniendo ganas de trabajar, ejercitando el amor, en una palabra, vivir como nuestros hijos quisieran que viviéramos, con dignidad. Por nuestros afectosUna vida digna por aquellos seres queridos que nos rodean, el esposo o la esposa, por los otros hijos que están, o ¿acaso ellos no están sufriendo tanto como nosotros?Cuando elegimos el camino de las emociones, elegimos el camino equivocado y terminamos encerrándonos y perdiendo el valor de la vida. Entonces, debemos poder superar ese tremendo golpe con gran valor espiritual y así junto a nuestros seres queridos superar esa gran dificultad, ese terrible duelo y aprender a vivir con dignidad.También tenemos que hacerlo por los amigos, ellos que vienen y no saben que decirnos, pues nos encuentran amargados, tristes, no saben de qué hablar con nosotros y entonces para no hacernos sufrir, se retiran.Por este camino que muchos, en algún momento, empezamos a transitar y otros empiezan hoy a transitar se pueden descubrir una cantidad de cosas nuevas; pero no existen varitas mágicas, todo depende de nuestro esfuerzo, todo depende de nuestra determinación, todo depende de nuestra responsabilidad y de la asistencia asidua a las reuniones periódicas del grupo, no como una reunión social, sino para descubrir, lo que oculto tras las palabras, encierra el mensaje de Renacer. ConclusiónSi se opta por el camino de asumir una actitud positiva frente a la vida en homenaje a sus hijos, siguiendo el camino del amor, renunciando al dolor, al final de ese camino, en determinado momento, se logrará recuperar aquello que todos perdimos el día de esa dura partida.Aquel día perdimos la paz interna, nos llenamos de insomnios, nos llenamos de dudas, nos llenamos de preguntas, pero si logramos descifrar el mensaje de Renacer, va a llegar un momento en que se recobre la paz interna y a pesar de no tener la presencia física de nuestros hijos, podemos ser felices en la presencia espiritual de ellos, en su recuerdo amoroso y sobre todo en su homenaje, entregándoles el tributo de nuestra vida, siendo cada día mejores personas. APUNTE"No todo termina cuando se va un hijo, más bien, diría que muchas cosas comienzan. Esa es la tarea, descubrir qué es lo que comienza en la vida a partir de ese momento."GUSTAVO BERTI - Fundador del Grupo Renacer
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