Los que están en la cima del poder global
En la era de la globalización el mundo social ha cambiado. Una de las metamorfosis más relevantes se ha verificado en los habitantes de esa minoría que forma el estrato superior.Ninguna sociedad es totalmente homogénea. En todas ellas los integrantes participan de manera desigual en la distribución de la riqueza, el poder y el prestigio.En este sentido, se podría decir que ricos ha habido siempre. Son los que llegan a ocupar posiciones desde las cuales están en condiciones de mirar desde lo alto.Siempre ha sido un pequeño grupo que se distingue del resto; debajo del cual está la masa humana indiferenciada. Es un círculo restringido, una elite con poder económico, y por tanto muy influyente.De hecho pueden monopolizar la dirección política, aunque en estos casos suelen hacerlo en la sombra. La ciencia política llama "plutocracia" al régimen político en el cual la toma de decisiones se hace a favor de los que ostentan las fuentes de riqueza.Los sociólogos coinciden que ha surgido una nueva elite económica mundial - totalmente distinta de las viejas fortunas- al calor de la innovación tecnológica y los mercados globales.Para caracterizar este segmente primero hay comprender la dinámica del proceso globalizador, en virtud del cual ha mudado la percepción del tiempo y el espacio, que se han achicado drásticamente.Las cartografías antiguas ya no sirven. Como bien dice el geógrafo y geopolítico francés Yves Lacaste: "Los espacios se fragmentan. Los territorios se difuminan, los lugares se difuminan".El espacio es ahora creado por la ingeniería humana, es artificial en lugar de natural. Lo global ha volatilizado la mayor parte de las distinciones sociales con base territorial, sustituidas en parte por redes electrónicas mediadas.Los miembros de la nueva elite global, precisamente, "son individuos para quienes el espacio importa poco y la distancia no supone molestia alguna; son personas que se sienten como en su casa en muchos sitios, pero en ninguno en particular", como ha dicho el sociólogo Zigmunt Bauman.La periodista Juana Libedinsky, en un interesante artículo aparecido en el diario La Nación, se detiene en la caracterización de este grupo. "Hay una nueva y cada vez más numerosa elite global, y está dejando muy atrás al resto de los mortales", asegura.Los multimillonarios de la globalización parecen vivir desconectados del país que les permitió crecer. Esto lo reconoce Robert Frank, periodista norteamericano que cubre el tema de las grandes fortunas para el Wall Street Journal.Antes, el primer paso para una gran fortuna personal global era el éxito económico produciendo o vendiendo productos en el propio país. Hoy la clave es producir y vender en la globalización.Es decir, se ha consolidado una elite trasnacional que sabe sacar provecho de los vericuetos de un mercado complejo donde la plusvalía está directamente conectada con la revolución tecnológica y del conocimiento.Acaso sea Bill Gates el prototipo del éxito empresarial de esta época. Es decir alguien que domina y practica el arte de hacer buenos negocios en un mundo acelerado y volátil.Los nuevos multimillonarios "no poseen fábricas, ni tierras, ni tampoco puestos administrativos. Su riqueza proviene de su activo portátil: su conocimiento de las leyes del laberinto", asegura el economista y escritor francés Jacques Attali.La extraterritorialidad de sus negocios, hace que esta elite busque su identidad en libertad lejos de las identidades de origen. Libedinsky cita en su nota a Chrystia Freeland, quien en The Atlantic escribió:"Se trata de personas hipertrabajadoras, altamente educadas, que pertenecen a un jet set meritocrático y que sienten que son ganadores en una durísima competencia internacional. Y se están convirtiendo en una comunidad trasnacional de pares que tienen más en común entre sí que con sus compatriotas".
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