Los ricos y lo que dejarán a sus hijos
Mientras la mayoría de los padres se desvela por dejarle algo a sus hijos, a algunos millonarios les preocupa en cambio cómo hacer para que su fortuna no arruine la vida de sus vástagos. Se diría que a los primeros les parecerán siempre pocos los bienes que transferirán a sus herederos. En el imaginario colectivo de la Argentina pertenecer a la "clase media" todavía supone, efectivamente, estar en condiciones de ahorrar lo suficiente en vida para beneficiar a los hijos con algún respaldo material.Cierta tradición cultural de la sociedad nativa -quizá herencia de la inmigración europea- inculcó la necesidad de constituir un capital familiar, como reaseguro contra la adversidad económica. Aunque más de un abuelo o padre considerasen que la mejor "herencia" era la educación en el esfuerzo y el trabajo duro.En todas las sociedades, paralelamente, siempre ha existido lo que hoy se conoce como el "síndrome del niño rico", el cual afecta a aquellos vástagos que viven a la sombra de sus progenitores.Estos se convierten en meros consumidores, no se preocupan por aprender un oficio o algo que se le parezca, viven con ilusión la riqueza de sus padres y se creen con derecho a recibirla.En países desarrollados, donde están las mayores fortunas del mundo, hay indicios de que se ha instalado una nueva mentalidad entre los millonarios, para quienes dejar su fortuna como herencia se ve como una mala idea.Al menos eso sugieren las conductas de personalidades como Seymour Hoffman, Sting, Bill Gates y Warren Buffett, los cuatro con grandes fortunas, pero que decidieron no dejárselas a sus hijos.Hoffman, que murió por una sobredosis de heroína, no les dejó a sus hijos sus US$35 millones porque no quería que se convirtieran en "hijos del fideicomiso". Y ahora así se llama en Estados Unidos a los hijos a quienes el dinero heredado condena a hacer elecciones equivocadas o llevan vidas improductivas.Sting acaba de revelar que la mayor parte de sus US$300 millones no terminarán en manos de sus seis hijos adultos. "Estoy seguro de no querer dejarles fidecomisos que sean una carga", declaró el músico británico."Que trabajen. Todos mis hijos me entienden y rara vez me piden algo, realmente aprecio y agradezco que así sea", sostuvo. En tanto, Bill y Melinda Gates dejarán 10 millones de dólares a cada uno de sus tres hijos, lo que es casi un vuelto frente a su fortuna de US$86.500 millones, los cuales serán donados.La misma tesitura asumió Buffett (US$74.400 millones), quien se hizo célebre con su filosofía de dejarles a los hijos "el dinero suficiente para que sientan que pueden hacer cualquier cosa, pero no tanto como para que no hagan nada".En Estados Unidos la cuestión de la herencia se ha convertido en un tema relevante a partir de los hijos de los baby boomers (explosión de natalidad surgida tras la Segunda Guerra Mundial).La revista Accenture divulgó un informe acerca de los 12 billones de dólares que esos hijos están heredando actualmente de sus padres, y de los 30 billones estimados que les dejarán a futuro a sus herederos y a las organizaciones de ayuda.Los millonarios suelen dejar la herencia en forma de fideicomiso, diseñado para que el heredero tome posesión de los bienes al cumplir determinada edad. En cambio otros utilizan el "fondo de incentivo".Bajo esta modalidad se exige al heredero recibirse en la universidad, casarse o conservar un trabajo durante cierta cantidad de años antes de poder acceder a los bienes.
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