Los sistemas, entre la codicia y la envidia
Las teorías sociales y políticas suelen ser un disfraz de alguna gran pasión o de algún vicio. Si el motor del capitalismo -como se cree- es la codicia, el del socialismo es la envidia.Habrá que acudir, entonces, a la vieja ética cristiana de los "pecados capitales" para entender el móvil oculto de la "derecha" y de la "izquierda", las dos mentalidades que se disputan el pensamiento político.Según el catecismo, los pecados o vicios capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada y son siete: lujuria, gula, codicia, pereza, ira, envidia y soberbia.Los sistemas sociales y políticos en realidad son creaciones humanas sometidas a los avatares éticos. En este sentido pueden ser desmitificados sobre la base de alguna pasión desordenada.El paradigma dominante hoy es derivar las leyes psicológicas de las sociológicas. Pero si se invierte esta lógica, y se parte del principio de que el todo social es un reflejo de las condiciones de conciencia individual, la teoría social se desploma.En ese caso se podría reducir el capitalismo a la codicia y el socialismo (su antagonista) a la envidia, de suerte que esas dos teorías juegan como disfraces de pasiones desbocadas.Hoy es aceptado postular que al capitalismo lo mueve el deseo insaciable de riqueza. En ese sentido se ve al burgués, en tanto arquetipo de este modelo humano, como un individuo dominado por la pasión desordenada de dinero."Y el dinero -como decía Schopenhauer- es como el agua del mar, que cuanto más se bebe más sed da. Cuanto más dinero se tiene, más dinero se quiere tener".Los enemigos morales del capitalismo critican, justamente, este amor desordenado, insaciable por la riqueza. "El capitalismo es la legalización de la codicia", dice por ejemplo el cineasta norteamericano Michael Moore.De aquí se desprende una visión sombría de este sistema -hoy dominante en el planeta- ya que estaría aquejado por el corto plazo y el egoísmo más salvaje. El capitalismo, así, sería la traducción de la ley de la jungla a los asuntos económicos.La codicia, como fundamento moral del capitalismo, aparece como uno de los peores males que ha padecido la humanidad.El profesor del MIT, Lester Thurow reconoce que "todo sistema económico viene con sus propias características genéticas". Al respecto, postula que "los malos genes del capitalismo no se pueden separar de los buenos, puesto que ambos provienen del hecho de que el capitalismo aprovecha la codicia que parece ser parte integral del ser humano".Ahora bien, al socialismo o a toda forma de colectivismo, que pretende ser una reacción moral frente al capitalismo, lo mueve otro pecado capital: la envidia, que en el fondo es una forma de codicia, aunque en este caso se trata de poseer algo que tiene el otro.Así veía las cosas por ejemplo el político inglés Winston Churchill, para quien el socialismo es una "filosofía del fracaso, credo de los ignorantes, prédica de la envidia, distribución de la miseria en forma igualitaria para el pueblo".El socialismo, así, sería la racionalización de la envidia. Su adepto cree que el bien ajeno le pertenece y es proclive, en nombre de una supuesta justicia, a expropiarlo bajo alguna forma de colectivismo.Siente envidia por el poder, el dinero y los privilegios de las clases altas, y anhela su eliminación, muchas veces en su propio provecho. Se diría por tanto que a él, de última, también lo mueve la codicia.
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