Los tiempos de la política corren con la vaina al Peronismo Federal
Esta que viene será una semana clave. Los popes se reunirán para definir si levantan o no la interna y ver hasta dónde llegan los límites del consenso. No los une el amor, sino el espanto de perder.Por Jorge Barroetaveña Lo dijo el ex gobernador Busti y nuevamente candidato el viernes en su visita a Gualeguay. En medio de un temporal de lluvia y viento que azotó la zona, el concordiense puso blanco sobre negro y advirtió que los tiempos se han agotado y el PF no le puede seguir dando ventajas al oficialismo. "Le envié un mail a los principales referentes y por suerte todos me contestaron. El martes nos juntamos porque es imperioso darle respuesta a lo que pide la gente: que unifiquemos el discurso y fijemos objetivos comunes", disparó ante la consulta de la prensa.Busti es un viejo zorro conocedor de los vericuetos de la política, entrerriana y nacional. Algo similar sucede en otras provincias, como la de Buenos Aires, donde la soledad de los candidatos del Peronismo Federal empieza a perjudicarlos. Si Scioli o Urribarri tienen a Cristina, el peronismo no kirchnerista brilla por su ausencia. Puede ser Duhalde, Solá, Rodríguez Saá, Das Neves o hasta el fantasma de Reuteman que siempre anda rondando, pero es urgente llegar a una definición. Sondeado, Duhalde anticipó que para él sería una 'vergüenza' suspender la interna prevista para las próximas semanas. Rodríguez Saá compartiría el mismo pensamiento, pero la decisión de Das Neves de bajarse de la contienda, parece haber sido un golpe mortal para la movida.Es que lo que pasó en Chubut terminó de convencer a los que dudaban. Faltando 15 días el candidato dasnevista le llevaba 6 puntos de ventaja al kirchnerista. Bastó que la Presidenta bajara con todo el aparato oficial y su repunte en las encuestas, para que la brecha se achicara. La elección, cerrada, todavía no tiene dueño, aunque en el mejor de los casos Das Neves salvará la ropa por una uña apenas. El temor en el Peronismo Federal que este fenómeno se repita en otras provincias, es casi una certeza. La única alternativa es ungir al candidato definitivo y encolumnarse detrás de él. Siempre optimista, Busti reseñó el viernes que Reutemann parece 'entusiasmado' con ir a la reunión. A esta altura pensar en él como candidato sería una utopía, pero sí en su figura apoyando al candidato elegido para representar a la entente opositora. En política, el peor de los escenarios no es tener un candidato mediocre, sino no tenerlo, más teniendo enfrente una figura fuerte como la de la Presidenta de la Nación.El Peronismo Federal cometió el mismo error que otros sectores: pensaron que después de la derrota electoral del 2.009 los días del kirchnerismo en el poder estaban contados. Nadie imaginó el fallecimiento del ex presidente, pero ese hecho desgraciado sirvió para terminar de modificar el escenario.Lo que hace un año era un escenario de balotaje seguro hoy está en duda y las huestes oficiales ya trabajan para evitarlo. Incluso la imagen presidencial parece blindada a las fricciones que aparecieron en el kirchnerismo en los últimos meses. La puja entre el ala más dura y el peronismo ortodoxo que sumó Néstor Kirchner a su proyecto, hicieron eclosión la semana pasada con el anuncio de paro de Hugo Moyano y las peleas que sobrevinieron al acto de Huracán. Esta semana escribieron otro capítulo con el impulso a una nueva colectora en la Provincia de Buenos Aires, detrás de la de Sabatella que podría encabezar el intendente de Tigre y ex ministro, Sergio Massa. Esta táctica, de recolectar a izquierda y derecha, tiene chances pero siempre es peligrosa. A Kirchner no le sirvió para ganarle a De Narváez en el 2.009 y nadie asegura que podría permitirle a Cristina evitar la segunda vuelta. Sí hay una certeza: dividirá los votos de la gobernación bonaerense y las intendencias y los principales perjudicados serán Scioli y compañía."Mi límite es Macri" dijo no hace mucho tiempo Jorge Busti, uno de los referentes del PF a nivel nacional. Claro, otros referentes y candidatos como Duhalde o Solá o De Narváez no piensan lo mismo. Es que a la hora de elegir el mejor perfil para enfrentar al kirchnerismo, las dudas y los fantasmas todavía subyacen en la oposición. Reuteman era quien reunía todos los requisitos, pero 'autoborrado' del escenario, el abanico se abrió más de lo conveniente. Duhalde tiene experiencia de gobierno, sacó al país del incendio pero carga sobre sus espaldas altos índices de imagen negativa. Rodríguez Saá nunca pudo demostrar más allá de San Luis tener inserción nacional ni borrar esa pátina oscura que persigue a quien lleva tantos años en el poder. Solá no mueve el amperímetro más allá de Buenos Aires y Das Neves quedó golpeado después de los comicios en Chubut que algún trasnochado imaginó como un paseo triunfal. En ese escenario, emerge la figura de Macri, indigerible para más de un peronista, pero que proyecta las posibilidades del PF a todo el país. La cuenta es fácil: Macri aporta grado de conocimiento y proyección nacional y el PF la estructura de la que PRO carece en buena parte de la Argentina. La suma es clara, pero en política no siempre dos más dos es cuatro. Pensar que alguien como Das Neves podría encolumnarse detrás del Jefe de Gobierno porteño es impensado, o que Duhalde va a resignar sus deseos así porque sí, tampoco. En esos devaneos se fortalece la imagen presidencial. Cristina hace de las carencias ajenas, virtudes propias y construye escalón por escalón la escalera hacia su reelección. Los opositores, por ahora, están mirando otro canal. El siete seguramente.
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