Los valores en dólares y los cambios turísticos
Tras la megadevaluación de 2002, el extranjero encontraba todo muy barato en estas pampas. Pero ahora el exterior atrae con mejores precios a los argentinos.En febrero ya fueron más los nativos que habían salido del país respecto de los forasteros que habían llegado. Según un informe oficial, superaron en 58.915 personas a los extranjeros.El hecho de que más nativos puedan viajar al exterior a vacacionar tiene una doble lectura. En principio revela una mejora de los ingresos de los sectores medios, cuyo poder adquisitivo los habilita a mayores gastos.Pero también estaría jugando la variable del encarecimiento del peso, debido al diferencial inflacionario entre nuestro país y el resto del mundo. De hecho para los argentinos viajar y pasear hoy por el Viejo Continente resulta atractivo.En Holanda, por ejemplo, se puede dormir en un hotel cuatro estrellas por 700 pesos y tomarse una cerveza en un pub por 10 pesos. En pleno centro de Ámsterdam se puede almorzar con entrada, plato principal y bebida por 11 euros, lo que equivale a menos de 60 pesos.Existe la presunción de que en el país -contra lo que ocurría en el 2002- se redujo el poder adquisitivo interno del dólar. La ropa, el calzado y los productos electrónicos, por ejemplo, aparecen más baratos afuera.No obstante, la contracara de esta tendencia es que los servicios públicos y el transporte, que tienen tarifa subsidiada del Estado, tienen precios notoriamente bajos en Argentina.Aunque no es lo mismo comparar la calidad de servicio de un tranvía en Holanda con los subtes de la ciudad de Buenos Aires, donde lo barato se paga con un mal servicio.Por otro lado, en las pampas argentinas el lomo sigue siendo barato. Mientras en los supermercados más caros de aquí ronda los 90 pesos, en Brasil y en Uruguay cotiza por encima de los 110 pesos, en tanto que en Londres y Santiago de Chile supera los 200 pesos.En los '90, almorzar, cenar, comprar ropa o alquilar una habitación de hotel era más barato en Europa que en la Argentina. Los críticos de la convertibilidad achacaban la situación a la sobrevaluación artificial del peso.Cuando un país hace que su moneda valga más de lo que realmente vale, las exportaciones se le hacen difíciles y las importaciones le inundan el mercado. Desde el punto de vista del negocio turístico, gana el turismo "emisivo" a costa del "receptivo".Actualmente, así como a los argentinos están viajando más al exterior, están entrando menos extranjeros al país. Durante el primer trimestre de 2012, según datos de la Encuesta de Turismo Internacional publicada por el INDEC, se registró una caída del 2,3% en la entrada de turistas al país con respecto al mismo período del 2011.La merma de la llegada de turistas al país está relacionada principalmente con la mala situación de muchos de los países de residencia de estos turistas (especialmente los europeos). Pero además, estaría incidiendo la apreciación del tipo de cambio real con respecto a las otras monedas, lo que encarece los productos argentinos.No es casual que en la Argentina de estos días se haya reabierto la discusión sobre el dólar. Las presiones sobre la divisa y los controles del gobierno, que han originado un mercado paralelo, acentúan la impresión de que hay un problema cambiario no resuelto.¿Es cierto, como se quejan productores locales, que el país sufre un problema de inflación en dólares o de atraso cambiario, que hace que todo lo extranjero resulte más barato, como por otro lado insinúa el cambio de sesgo en el turismo?
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