Los vices no le pueden escapar a la historia: ¿dónde quedará Boudou?
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La historia de los vicepresidentes de la Argentina está jalonada por las desventuras. Sólo tomando desde 1983 hasta nuestros días ha habido de todo, desde los que pasaron desapercibidos hasta los que quisieron quedarse con el rol protagónico. Desde los que se pelearon con el Presidente hasta los que pegaron el portazo y tiraron una oportunidad histórica. ¿Qué será Boudou? Jorge Barroetaveña A primera vista hay algo que distingue al actual vicepresidente: ninguno de los que lo precedió en el cargo recibió tantos cuestionamientos en la justicia. A ver, repasemos. Víctor Martínez, el cordobés de perfil bajo, jamás fue un obstáculo para el liderazgo indiscutido de Raúl Alfonsín. Se fue con él, en 1989, de la misma forma que llegó: cubriéndole las espaldas.A partir de esos días fue el turno de Eduardo Duhalde, el vicepresidente con más protagonismo desde 1983, a tal punto que llegó a ocupar el máximo cargo luego de una Asamblea Legislativa en el 2002. El bonaerense basó su poder en el inmenso e influyente aparato de su territorio. Pergeñó, creó y fortaleció una estructura que llega hasta nuestros días y le dio al Conurbano un poder decisivo en el complejo proceso de la toma de decisiones. Peleado con Menem, perdió la elección con la Alianza en 1989, pero cumplió su sueño después de la debacle delarruísta y llegó a la Casa Rosada. El país estaba incendiado y si bien hizo el trabajo sucio, no aguantó la presión social y llamó a elecciones. En el camino eligió a Néstor Kirchner como su sucesor y le dejó su sello a la política argentina de la década que lo siguió.A De la Rúa lo acompañó uno de los mayores desencantos de la política de los últimos 30 años: Carlos 'Chacho' Alvarez. De aparición fulgurante en los '90, formando el famoso Grupo de los 8 que se opuso a las políticas neoliberales de Menem, cimentó su carrera en la denuncia profesional, casi como un predecesor de Lilita Carrió. Creció tanto que llegó a disputarle mano a mano una interna a los radicales pero perdió y quedó detrás de Fernando De la Rúa. Su renuncia, al gobierno de la Alianza, todavía no se sabe bien porqué, lo condenó al ostracismo político más extraño e inexplicable. Por temor, por responsabilidad, o quién sabe qué, Alvarez le dio el golpe de gracia a la tambaleante Alianza y fue uno de los responsables de la crisis política, económica e institucional que terminó con ese gobierno y dejó a la Argentina en medio del caos.Daniel Scioli, el mismo que llegó a la política de la mano del peronista neoliberal Menem, fue la media naranja de Kirchner. En esa época, el sureño no tenía demasiado margen de maniobra, y tuvo que comerse la imposición. Luego de algún pequeño gesto de independencia, Scioli fue rápidamente disciplinado y jamás se salió del libreto. Eso le valió el premio para encaramarse en la Provincia de Buenos Aires y desde allí empezar a construir su sueño presidencial. En la alternancia, y fruto de la transversalidad que ideó Néstor, apareció en el 2007 Julio Cobos. Radical él, de Mendoza, tuvo su cénit en el conflicto del campo en el 2008 cuando todas las encuestas lo pusieron al tope de las preferencias. Pero cometió el pecado más grave en la biblia del kirchnerismo: la traición. A partir de su famoso voto 'no positivo' el gobierno lo condenó al ostracismo y él nunca pudo sacarse ese peso de encima. Recién ahora, las legislativas, parece que volverán a colocarlo en la escena nacional con chances de pelear en grande. Pero no está todo dicho.
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