Macri pelea contra la inflación y los fantasmas del pasado reciente
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Buenas y malas, así alterna el gobierno macrista en su pelea diaria contra la gestión. A veces con viento a favor y a veces con viento en contra.Igual nadie podrá negarle haber conseguido esa foto histórica de sentar a sindicalistas peronistas delante de un Presidente no peronista. Jorge Barroetaveña Aunque Hugo Moyano metió baza: "si Evita viviera diría que se está haciendo peronista". Chan chan. Es que la preocupación que azota las mentes oficiales tiene un solo nombre: inflación. Inflación con todo su correlato de impacto en el consumo y potencialmente en el empleo. Fue lo que hablaron después de semanas de aguante el Presidente y los sindicalistas, algunos de los cuales volvieron a la Casa Rosada luego de años de frialdad kirchnerista. Durante la reunión Macri se comprometió al anuncio del retoque en el Impuesto a las Ganancias, a la ampliación de la AUH y al envío rápido al Congreso de un proyecto de ley para modificar de fondo las escalas que se utilizan para el mínimo no imponible. ¿Qué pidió a cambio? Que le pilotearan las paritarias, calma en las calles y en las fábricas y tiempo, tiempo y tiempo.La intervención del Ministro de Educación Esteban Bullrich pateó el tablero de las negociaciones provinciales con los docentes. Bullrich estiró la oferta del gobierno nacional casi hasta un 40%, y puso en jaque al resto de las jurisdicciones. Hoy, a menos de diez días del comienzo previsto de las clases no se sabe qué pasará. Es altamente probable que no arranquen en muchas provincias. Hoy el acuerdo está lejos en Buenos Aires, Ciudad y Mendoza por ejemplo y un poco más cerca en Santa Fe. Igual, el principal desvelo de Prat Gay es que las paritarias no se salgan de madre y es eso lo que Macri buscó con los popes del sindicalismo. Falta poco para saberlo.La noticia de la visita de Barack Obama y del fallo de Griesa eliminando la famosa cláusula gatillo para todos los acreedores (pari-passu) era esperada pero no por eso menos festejada. En la estrategia de Cambiemos un acuerdo con los acreedores externos es clave para destrabar créditos internacionales que permitan hacer mucha obra pública, hoy parada en la mayoría de los casos o directamente sin financiamiento. Desde agosto del año pasado que los contratistas del estado no cobran un peso, y en esto se incluye desde proveedores de medicamentos hasta obras de infraestructura como rutas, hospitales o escuelas. La resolución del polémico magistrado establece la obligatoriedad de la caída de la Ley Cerrojo y el pago de fines de febrero. Pero implica también una presión directa sobre los fondos buitres que hasta ahora no han aceptado la propuesta argentina. El final de esta historia está cada vez más cerca, aunque hay algo concreto. Con muy poco el gobierno anterior pudo haber solucionado el problema, con un costo mucho más pequeño que el actual. Si fue capricho, bandera o locura sólo ellos lo saben.En este contexto la visita de Obama tampoco sorprende. Macri hizo, queriendo o no, todos los deberes para tenerla. Se puso de punta contra el régimen venezolano, tomó como bandera de campaña la lucha contra el narcotráfico y avanzó decidido para cerrar el conflicto con los buitres. La diplomacia norteamericana no da un paso sin calcularlo antes. Brasil tiene serios problemas económicos y los cuestionamientos a Rouseff son crecientes. México arrastra sus problemas eternos de inseguridad, narcos e inmigración. Y de este lado aparece Argentina, dispuesta a enviar señales de distensión en sintonía con el departamento de estado. ¿Otra vez las relaciones carnales? La Canciller Malcorra sostiene que hay que reinsertar a la Argentina en el mundo y eso incluye relaciones maduras con todos los países, incluso Estados Unidos. Lógica pura, hasta ahora acompañada de los hechos. Cuán lejos llegará sólo ellos lo saben.En el medio quedan las quejas de los radicales por la poca bola que, afirman, les dan desde el macrismo. Para calmar los ánimos el Presidente los invitó a Olivos y escuchó todos los reclamos, medidos y en voz baja, como corresponde al perfil del nuevo gobierno. Ernesto Sanz, como padre de la entente, reapareció como para no hacerse el desentendido y apoyar los reclamos de sus correligionarios. Cientos de nombramientos nacionales en las provincias, aún están pendientes de la firma de los funcionarios. El detalle es que la mayoría de esos que esperan son radicales.Los radicales tendrán, junto a los renovadores peronistas y los gobernadores un papel decisivo en el Congreso de la Nación. Saben que su poder de veto sobre los proyectos presidenciales pesa y que la Rosada no podrá prescindir de ellos. A Monzó, Michetti y Frigerio les toca bailar con la más fea: son los encargados de acercarle a punto de caramelo los consensos al Presidente, reservándolo sólo para la foto. Una cuestión no menor tratándose de un gobierno que no maneja ni el Parlamento ni tiene en su poder la mayoría de las jurisdicciones provinciales.Macri tiene un par de citas importantes delante suyo. Francois Hollande, el Papa Francisco y la inauguración del Período de Sesiones Ordinarias en el Congreso. Será, tal vez, la última oportunidad para explicitar la herencia de Cristina. El entorno y los asesores como siempre se dividen. Para unos ya fue y para otros hay que machacar para que quede claro desde donde se arrancó. Después de ese día ya no habrá más penas, aunque sí olvidos. El país de la responsabilidad ajena algún día deberá terminarse. Y alguien tiene que dar el primer paso.
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