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Macri promete todo y Alberto le da duro a la ambulancia

Mientras Macri recorre el país tratando de revivir después de las PASO, Alberto fuma un habano tratando que la tropa no se le escape y haciendo equilibrio entre los reclamos que empiezan a lloverle. Está en la etapa dulce, esa que todos los 'electos' atraviesan, la de los oídos edulcorados hasta por los empresarios que no querían saber nada de él ni de Cristina.

Jorge Barroetaveña

Es cierto que hay que ser respetuoso del proceso democrático. El 27 de octubre los argentinos irán a las urnas para elegir presidente por cuatro años con un antecedente pesado. En la previa el primero le sacó más de 17 puntos al segundo. Es difícil pensar en un escenario distinto y en el vuelco fenomenal que debería darse en el electorado. Está bien que puede ser cambiante, pero es complicado pensar en un vuelco semejante.

Enfocado en eso, Alberto Fernández hace equilibrio pensando en lo que viene. En política sabe qué hacer, como buen operador que ha sido de Néstor, de Massa o de Randazzo. O más lejos en el tiempo hasta de Domingo Cavallo.

No deja ficha por mover. En un par de días arropó la reunificación de la CGT y la CTA y trajo otra vez al redil a Florencio Randazzo, algo que a los kirchneristas de paladar fino no les gusta nada. Con Cristina obturada por los problemas de salud de la hija que la obligan a cuotificar la campaña, recibió una gran mano de la Corte Suprema que no oculta demasiado su nuevo alineamiento. Claro que la movida no los deja a salvo de sus propias contradicciones. La rebaja del IVA a los alimentos benefició a los que menos tienen, amortiguando el impacto de la devaluación. Pero nadie quiere pagar ese costo, en rigor nadie quiere pagar ningún costo. Aunque el fallo de la Corte dejó los hilos al descubierto. Si la medida tenía que pasar por el Congreso, y salió por decreto, ¿por qué no la declararon inconstitucional? No lo hicieron porque sabían la antipatía que generaría la decisión. Y eligieron el camino intermedio, el de la tibieza, para pagar los menos costos posibles.

Pero no todo es color de rosa para Alberto. En Mendoza se encendió una luz amarilla para sus aspiraciones. Nada grave quizás, aunque sí vital para que Cambiemos conserve alguna ilusión perdida. La exhibición casi obscena que hicieron y el despliegue de poder de él mismo y los gobernadores unos días antes de las elecciones, es algo de lo que debería tomar nota. Una parte importante del electorado sigue repudiando eso. Si la billetera mata galán, el uso abusivo de los recursos públicos para hacer campaña, le cae indigesto a la mayoría. Aunque después te voten porque el otro es peor que vos. No es el caso de Mendoza, una provincia modelo que eliminó hace mucho tiempo la reelección y que ofrece una alternancia perfecta: ha tenido, desde el retorno a la democracia, cinco gobernadores peronistas y cinco gobernadores radicales. Más de un próspero cacique de otras provincias debería aprender.

Con esas particularidades a cuestas el resultado de la elección en Mendoza sembró una pequeña duda sobre el 27. ¿Es posible que se produzca un vuelco tan dramático cuando llegue la hora de votar al Presidente? Hay una obviedad y es que en Mendoza eligieron gobernador y legisladores provinciales. Y eso suele tener un peso decisivo. Remitirse a las PASO, habla de una elección mucho más pareja. Pero a ‘seguro’ se lo llevaron preso y Alberto debe haber tomado nota de lo que pasó. Él jugó su nombre viajando a apoyar a una candidata ultra K y embarcó a los gobernadores en la empresa. En este caso, perdieron todos.

Cornejo, el actual gobernador mendocino, ha sido un crítico de Macri y de su política dentro de Cambiemos. Fue de los que advirtió lo que sobrevendría con el ajuste y el desprecio del PRO a sus socios. Y el domingo se lo vio indignado por lo que denunció como el intento de nacionalización de la campaña y se acordó muy bien del candidato del Frente de Todos. Falta cada vez menos para saber qué pasará y si lo de Mendoza fue el preanuncio de algo más grande.

Y Macri va, haciendo promesas que desmienten su condición de Presidente. Aunque Alberto no le va en zaga. Le dice a cada uno lo que quiere escuchar. Los industriales, esos de los que Macri nació, le proclamaron su apoyo porque creen que está más cerca de Lavagna que de Cristina. Aunque Cristina es la vice de Alberto. No lo dicen pero la causa de los cuadernos marcó un cisma con Macri. Esperaban de él otra reacción y hasta cierta defensa. Los decepcionó, aunque el desencanto ha sido mutuo.

Los gremios también se encolumnaron detrás de Alberto y Cristina, si bien los pilotos de Aerolíneas clavaron una bandera en el camino. Alberto les pidió que no hagan paro este fin de semana pero desoyeron su solicitud. ¿Y si se los hubiese pedido Cristina? Serán los límites y alcances de la convivencia en el futuro poder que se avecina. Por las dudas, un ex colaborador del gobierno anterior le recordó a Fernández que los votos no son de él, sino de la jefa. ¿Es necesario? Quién sabe, aunque sí discutible porque ella sola hubiera estado complicada para ganar.

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