Macri y sus cuentas, volvió Cristina y Leo prendió el ventilador
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Son tantos frentes que la intensidad disminuye. La política argentina es tan rica, que una columna perdida un domingo no alcanza para analizarla. Jorge BarroetaveñaOpinión Estuve unos días ausente y todo explotó: los Panamá Papers, el regreso judicial de Cristina, la interna-normalización del PJ y hasta el ventilador que prendió un tal Leonardo Fariña. De todo como en botica: ¿le echamos un vistazo?La justicia tendrá en los próximos años el protagonismo que no tuvo hasta ahora. No por obra y gracia del espíritu santo que convirtió a muchos jueces en hombres probos y honestos, sino al cambio de gobierno que ocurrió en diciembre del año pasado. Norberto Oyarbide, juez emblemático de las oscuras relaciones entre la justicia y el poder político, ya no forma parte de la justicia. En una controversial decisión el Presidente Macri le aceptó la renuncia. ¿Por qué se preguntan muchos? ¿No hubiera sido mejor someterlo como corresponde a un juicio político y que pagara todas las consecuencias? Más vale pájaro en mano que cien volando, debe haber razonado el Presidente: nadie puede asegurar que Oyarbide saldrá perdidoso de un eventual juicio político y que sus acusadores tendrán los votos suficientes para destituirlo. ¿Alguien lo imagina débil después de atravesar semejante situación? Será tarea de sus propios pares dejar en claro su actuación y, si cometió ilícitos, que pague como es debido. No importa que ya no sea juez, ahora es un ciudadano común que debe someterse como cualquier otro a las decisiones de la justicia.En el medio del tableteo de los expedientes judiciales, una lluvia a esta altura, Cristina Fernández de Kirchner tuvo que poner la cara frente al Juez Federal Claudio Bonadío. Arropada por miles de seguidores que le prometen lealtad eterna, cualquiera sea la consecuencia, la ex presidente se montó en su indagatoria para reaparecer en la política vernácula y empezar a tejer su retorno, traducido hoy en la búsqueda del liderazgo opositor. Claro que Fernández tendrá que batallar duro con la propia interna peronista, más allá del largo recorrido que todavía le espera por los tribunales federales y cuyo final es todavía incierto.El PJ ya manda señales que no está dispuesto a agachar la cabeza y hacer lo que la jefa diga. Lejos están los días en el poder que permitían disciplinar a todos con el manejo de la chequera. Ni Gioja ni Scioli dijeron esta boca es mía en el acto de apoyo a Cristina, mientras los gobernadores alistan sus armas y velan por sus propias jurisdicciones. Salvo Urtubey, que es el más convencido de todos en proyectar su imagen a nivel nacional, el resto de los nuevos mandatarios está más preocupado por su frente interno y por las cuentas locales que por pensar en un escenario externo. Los peronistas quieren volver a ser peronistas y La Cámpora, por ahora, no entra en esos planes.En el macrismo tienen demasiados problemas con la gestión como para darle mucha bolilla a la interna peronista. Igual, están los que se ponen contentos con el retorno de Cristina. Creen que su presencia y su discurso, sigue siendo funcional al ahora gobierno, como lo fue durante muchos meses en la campaña del año pasado. Un gran sector de la sociedad sigue siendo refractario a la ex presidenta y a su relato, y es Macri el único que, por ahora, se les sigue ofreciendo como alternativa.Claro que, los errores ajenos no alcanzan para darle sustento a un gobierno. El acuerdo final con los hold outs y la autorización de los pagos, le abrirá a la Argentina otra vez la puerta de los mercados internacionales de financiamiento. La cuestión es qué se hará con esa plata y adónde irá a parar. El Presidente sabe que, todas las medidas antipopulares que tomó en la primera parte de su gobierno, necesitan de una contracara. Algo de eso buscará revertir con los anuncios de exención del IVA a los productos de la canasta familiar y la universalización de la AUH. Es que la carrera entre salarios e inflación definirá el humor social de los próximos meses. Buena parte de la sociedad cree que, muchas de las medidas que se tomaron eran necesarias e impostergables, pero la luz al final del túnel todavía no aparece y las señales que manda la economía no son las mejores.El ruido de la política y su relación con los tribunales sirve para cubrir centímetros en los diarios o minutos de aire en los noticieros, pero no llena los bolsillos. El culebrón del arrepentido Leo Fariña nos asoma a un escándalo de dimensiones históricas con la casi certeza que los delincuentes en lugar de contar, a la plata la pesaban. Los nombres del poder son muchos y ojalá que esta justicia acomodaticia llegue hasta el final y caiga quien tenga que caer. Ahh y que les hagan devolver la plata que se robaron. Es la misma justicia que tiene que llegar a fondo con las cuentas off-shore del Presidente Macri y verificar si el descargo que hizo es cierto.Al cabo, damos vueltas y siempre caemos en lo mismo. La justicia debe dar a cada uno lo suyo. Si hay que pasar penurias, la sociedad comprenderá pero exigirá que, los responsables vayan presos. Si sólo se trata de una puesta en escena habrá sido otra posibilidad perdida y seguiremos vagando en el paraíso de las promesas incumplidas. Mientras tanto las generaciones siguen pasando con el reproche vigente de porqué desaprovechamos tantas oportunidades.
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