Magnasco: hombre de ideas y de acción
El 4 de julio de 1864 nacía en Gualeguaychú Osvaldo Magnasco, quien luego se convertiría en una de las figuras ilustres de la Generación del '80, obsesionada por modernizar la Argentina. Sus padres Benito Magnasco y Adelaida Raffo eran de nacionalidad italiana, y habían arribado a Argentina en 1845, radicándose en Gualeguaychú en 1850.Hasta 1870 la familia permaneció en la localidad, para trasladarse luego a Buenos Aires, donde Osvaldo realizó sus estudios, graduándose en Leyes en la Universidad de Buenos Aires.Sus biógrafos resaltan la formación clásica de Osvaldo Magnasco, al punto que llegan a hablar del gran humanista de la época. Eximio latinista, formuló observaciones a la traducción de la "Divina Comedia" que hizo Bartolomé Mitre (lo que le acarrearía su enemistad).Tradujo obras de Horacio y publicó trabajos sobre Ovidio y Virgilio, entre otros autores clásicos. Hombre del derecho, Magnasco también se destacó en este campo, como catedrático y articulista.Su tesis doctoral "Sistema del Derecho Penal Actual" recibió elogios a nivel nacional e internacional. El célebre penalista italiano Lambroso, no obstante las críticas que el gualeguaychuense hiciera sobre su libro "L'uomo delinquente", le envió cálidas felicitaciones.Magnasco fue diputado nacional por la provincia de Entre Ríos entre 1889 y 1893. En los debates en que intervino se consagró como orador brillante por su elocuencia y versación.Los parlamentarios de la época reconocieron su verba excelente. José María Ramos Mejía, por caso, llegó a decir: "Nadie como él. Orador fecundo, músico de la palabra, prodigio de sonoridades espléndidas y de una originalidad poderosa; nadie ha manejado como él la elocuencia dramática del discurso".Joaquín V. González, por su lado, juzgó: "El más brillante de los oradores argentinos". Ricardo Rojas, en su libro "Los oradores artistas", nombra a Magnasco "entre los pocos que merezcan el nombre de verdaderos oradores".Los contemporáneos veían a Magnasco como un Cicerón redivivo. Mariano de Vedia, en su libro "El general Roca y su época", lo describe así: "Osvaldo Magnasco destaca en ese elenco su pálida fisonomía de líneas vigorosas (....) Es el orador, el tribuno del grupo".Pero el entrerriano ha sido reivindicado por la reforma educativa que impulsó, siendo Ministro de Justicia e Instrucción Pública durante el segundo gobierno de Julio Roca, en favor de la enseñanza técnica y productiva.La idea fue superar al abstractismo de una concepción excesivamente teórica de la formación humana, para abrir paso a una educación más práctica y empírica.Pero la reforma de Magnasco, una verdadera revolución para le época, fue rechazada. De hecho debió abandonar el Ministerio, ante una calumnia lanzada contra él por sus adversarios (mitristas), por supuesto aprovechamiento de dineros públicos.En el debate en el Congreso (poco antes de su renuncia), Magnasco dijo: "Vengo con el alma enferma, enferma por el país, con el alma dolorida por la amarga injusticia".El episodio marcó el retiro de la vida política del gualeguaychuense a los 37 años. Al hacer un balance de su actuación pública, Jorge Batista señaló que no era conservador, radical ni socialista. Simplemente "era un hombre de Mayo que se oponía a toda urdimbre generada en la práctica política que obstaculizaba el proyecto de país consagrado en su Constitución".El gran ministro, el atildado expositor, el gran jurista, el que no fue comprendido por su época, murió el 4 de mayo de 1920.Sus restos descansan en su patria chica.
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