Más argentinos hacen turismo dentro del país
Los balnearios atlánticos, sobre todo, están al tope. Según las estadísticas, ha vuelto esta temporada el turismo interno, entre otras razones porque Brasil y Uruguay están más caros.Mar del Plata, Cariló o Pinamar son sucesos turísticos este verano. Estas playas ícono de la costa atlántica están atestadas de gente. Eso está confirmando un salto del turismo interno en la Argentina.El dato es que entre diciembre y la primera quincena de enero hubo 8,6 millones de arribos a destinos locales, lo cual representa un incremento del 6,1% respecto del mismo período de la temporada anterior.Un informe del diario La Nación, en su edición de ayer, explica que el fenómeno reconoce varias causas. Entre las cuales figura el hecho de que el tipo de cambio favorece quedarse en el país.Brasil y Uruguay, los destinos preferidos por los argentinos, aparecen más caros. En diciembre de 2008, con un peso argentino se compraban 7,80 pesos uruguayos y 0,7 reales. En el mismo mes del año pasado, en cambio, por cada moneda local se podían adquirir 5,12 uruguayos y 0,46 reales.Además de que gran parte de la gente que acostumbraba a vacacionar en el exterior prefirió los destinos locales, se cree que la reactivación económica, a partir del segundo semestre de 2009, también está jugando a favor del boom turístico.Han mejorado las expectativas de los consumidores, que habrían decidido gratificarse viajando, luego de un 2009 angustiante, a causa de la crisis económica global.Está claro, por lo demás, que no todos los argentinos están en condiciones de hacer turismo. "Sólo participa de este boom el 35% de la población, que es la porción de ingresos medios altos y altos, en los que una leva caída en los ingresos no hizo mella en sus hábitos. El resto sigue igual o peor que en los últimos años y ni piensa en vacaciones".Ése es el diagnóstico de Agustín Salvia, un investigador del Conicet, para quien el empleo formal en 2009 cayó de 41,2 a 36,5% del total, de suerte que hubo una migración hacia el trabajo precario o subempleo.Quienes no se cayeron del sistema lograron recuperar en parte sus ingresos a partir de agosto y eso les alcanzó para poder irse de vacaciones. A esto se suma el hecho de que hay familias que no tienen capacidad de ahorro, por ejemplo para comprarse un auto o una casa, y entonces los pesos que les sobran los gastan en turismo.Como se sabe, desde 2003 hubo una recuperación del ahorro y del consumo. Pero esa tendencia se cortó en 2008/9. El porcentaje de familias que ahorran, que en mayo pasado estaba en 23%, cayó en diciembre a 16,6%, la cifra más baja desde diciembre de 2007, según un informe de la Fundación Mercado."Si los ingresos no aumentan o lo hacen por debajo del nivel de consumo, lo que sucede es que la gente empieza a comerse lo guardado. Y eso es menor consumo a futuro", refiere Dardo Ferrer, miembro de esa fundación.Según las estadísticas, el 24% de las familias que ahorran afirman que lo hacen para las vacaciones. El año pasado esa cifra era de 19,2%. Que mucha gente se haya querido gratificar viajando, está asociado a una necesidad de relax.Hay que pensar que el 2009, además de que fue muy duro económicamente, en un contexto en que pareció que el mundo se desplomaba, estuvo marcado por fenómenos estresantes como la gripe A.La mayor presencia de gente en los centros turísticos -tanto en la costa atlántica como en el interior del país- ¿equivale a un consumo extraordinario para los comerciantes locales?.No necesariamente. De hecho en algunos lugares se habla de una expansión del "turismo gasolero" (visitantes con escaso poder adquisitivo).
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