Más mujeres al comando del hogar
Es la tendencia sociológica quizá más relevante de la Argentina contemporánea: más de un tercio de los hogares tienen como jefa a una mujer.Atrás quedó la imagen del varón como único proveedor económico dentro de la familia. Según el Indec, el 34,7% de los hogares está comandado por una mujer.Son datos que corresponden al tercer trimestre de 2012 y se concentra en las poblaciones urbanas donde están establecidos 37.550.700 habitantes.Las mayores concentraciones de jefas de hogar se dan en Formosa, la Ciudad de Buenos Aires y Salta, donde en todos los casos se supera el 40%, según los datos oficiales.La Dirección de Estadística y Censos porteña, en tanto, da cuenta que en la capital argentina la jefatura femenina se incrementó un 5% en el período 2002-2012, y representa el 41,6% de los hogares.La población de Buenos Aires capital se mantiene en alrededor de tres millones de habitantes desde 1947. No envejece ni se hace más joven. El promedio de chicos de 0 a 9 años sigue siendo del 11% y el de mayores de 70, del 12%.Sin embargo, hubo cambios en otros aspectos y el más llamativo es que ha venido creciendo, en forma sostenida, la cantidad de mujeres sobre las cuales recae la responsabilidad del sustento diario y de las decisiones del grupo familiar."El jefe de hogar es el que aporta al mayor ingreso y, entre 2002 y 2012, aumentó la cantidad de mujeres que se declaran jefas en hogares de núcleos conyugales completos", refirió José Donatti, director de Estadísticas porteño.Virginia Franganillo, socióloga y presidenta del Parlamento de Mujeres de la Legislatura porteña, analizó el proceso en estos términos: "Muestra, por un lado, una tendencia de época que es la crisis del matrimonio. Y por el otro, el aumento de la expectativa de vida, que por la brecha entre varones y mujeres hace que muchas mujeres mayores sean jefas de hogar por viudez".Con respecto a las divorciadas, Franganillo afirma que en sus familias uno de los problemas es la vulnerabilidad de la función paterna, que significa una sobrecarga para las mujeres."Muchas mujeres adultas son jefas de hogar porque los hombres las abandonaron y se quedaron a cargo de los hijos; o porque ganan más que ellos, o porque ellas pudieron conservar su trabajo y ellos no", observó Mabel Bianco, de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer.Y aclaró: "En los sectores más populares, cuando el varón se siente superado por la mujer porque ella gana más no lo puede tolerar y se termina yendo. A mayor nivel de educación, más capacidad tiene el hombre para adaptarse a un rol complementario y hacerse cargo del cuidado de los hijos. No lo ve degradante ni siente que así se disminuye su masculinidad".Los fenómenos sociales colaterales que acompañan la expansión de la jefatura femenina, son: el aumento de los hogares solos, el desempleo del varón, la maternidad en soledad, el matrimonio que decae y el divorcio que sube.Las estadísticas revelan que entre las jefas de hogar hay una porción mínima de profesionales de altos ingresos, luego están las divorciadas, que son cada día más, y por último -la mayoría- son las pobres, con hijos.Los sociólogos hablan de la "feminización de la pobreza" para referirse al predominio creciente de las mujeres en la población empobrecida. La mayor vulnerabilidad social de este grupo viene determinada, entre otros factores, por el mediocre acceso al mercado de trabajo, su extensa dedicación a tareas no remuneradas, sus carencias de alimentación, educación y atención sanitaria.
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