Más por necesidad que por convicción
El rojo en las cuentas fiscales y la derrota electoral están generando en los líderes territoriales del oficialismo un estado de rebeldía frente al poder central. Necesitan el federalismo fiscal, en realidad, para no sucumbir.Alineados todos estos años al neo unitarismo gobernante, cómplices de un sistema político de vasallaje con base en un saqueo nunca visto antes de las rentas provinciales, ahora reclaman por los recursos que no supieron defender hasta acá.Mientras los K tuvieron margen para imponer la suma del poder público -en una reedición grotesca del régimen anterior a la organización nacional (1853)- gobernadores, legisladores e intendentes del palo hicieron la venia.Ahora que ese poder se ha licuado -dejo de ser hegemónico por voluntad popular- y las arcas provinciales están exhaustas, se alzan voces a favor de la redistribución de ingresos fiscales.Los líderes peronistas vencedores de la contienda electoral, Mario Das Neves y Carlos Reutemann, están planteando ahora mismo la necesidad de reformular la coparticipación.Han llevado el reclamo al seno del Partido Justicialista, administrado hoy por el perdidoso Daniel Scioli. No quieren esperar a que el tema sea sometido a debate en el Congreso.Aspiran a que el gobierno K resigne porcentajes de coparticipación para destinarlos a las provincias en forma equitativa. ¿Acaso los mueve la indignidad de ver a sus Estados anonadados ante el centralismo? ¿O piensan en términos de supervivencia política?En este federalismo de ocasión -dictado más por las necesidades políticas y presupuestarias en el territorio que por convicciones profundas- el peronismo oficialista busca hoy disputarle la Caja a los K.El gobierno de Entre Ríos ha sido uno de los más prolijos seguidores del gobierno nacional. La provincia de Pancho Ramírez, nada menos, fue funcional todos estos años a la estrategia unitaria.El servicio de esta estrategia implico dos políticas centrales: resignación de recursos provinciales y militancia a favor de los K durante el conflicto con el campo.El debate por las retenciones, en realidad, tuvo el mérito de desnudar que en Entre Ríos, cuya economía gira alrededor de la agroindustria, la defensa del federalismo y del campo son la misma cosa.No se puede lesionar uno sin dañar al otro. Los 11.000 millones de pesos que según calculó la Fundación del Tucumán le fueron retenidos a Entre Ríos entre el año 2003 al 2007 -básicamente por el escamoteo de la renta agraria- da una dimensión del despojo consentido.Los gobiernos entrerrianos durante este ciclo, en lugar de reclamar por un mayor federalismo fiscal, plantándose ante la angurria del poder central, prefirieron las relaciones carnales con ese poder.Acaso la sociedad entrerriana, a la luz del resultado electoral en la provincia, esté pidiendo federalismo, esté exigiendo que se respeten los derechos fiscales de Entre Ríos.Muchos entrerrianos parecen haber comprendido que esta provincia no tiene destino si no se garantiza que la plusvalía que produce -por ejemplo la renta agraria- quede en el territorio.No solo hay que discutir en Buenos Aires -en el Congreso y donde sea- los recursos provenientes del Impuesto al Cheque o los 1.562 millones de pesos que Entre Ríos cedió en 2008 para financiar el sistema jubilatorio nacional. Así como otras provincias usufructúan de regalías petroleras o mineras, hay que exigir regalías agrarias.El unitarismo progresista de estos años -un subproducto histórico que revela que el sistema de despojo a las provincias no tiene ideología- cruje ante el imperio de la necesidad.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

