Editorial |

Mediación, fórmula para resolver los conflictos

En todo el mundo, desde la sociedad civil y el Estado, se extiende el servicio de mediación para abordar los conflictos en el seno familiar y en los grupos sociales. Las relaciones entre las personas no son necesariamente armónicas sino que están atravesadas por tensiones, diferencias, discrepancia. Y de hecho cabe postular que el “conflicto” es inherente a la sociedad. Para evitar que el conflicto escale, que alcance niveles de crisis y ésta incluso pueda desencadenar violencia moral y física, se ha creado la figura de la mediación. El diccionario define a la mediación como la “acción de quien interviene entre dos o más personas para ponerlas de acuerdo”.Supone, por tanto, la constitución de un “tercero” que, a través de buenos oficios, busca acercar a las partes en desavenencia, las cuales no logran siquiera dialogar. Por tanto se está frente a un método que tiene raíces históricas y culturales antiquísimas. Y de hecho está muy vinculado a la diplomacia, entendida como el arreglo pacífico de los conflictos. En distintos países han surgido entidades privadas, sin fines de lucro, no confesionales e independientes, cuyo objetivo es promover entre la población la mediación y otras formas pacíficas de abordar los conflictos. En España, por caso, la Fundación ATYME, en colaboración con el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social de ese país, lleva adelante con éxito un servicio voluntario y gratuito que aborda las diferencias entre hijos por el cuidado de los padres mayores. Allí se dirimen conflictos relativos a cómo repartir entre los hermanos los cuidados de un padre o de una madre dependiente o con discapacidad, un reparto de herencia que no satisface a todos los hijos por igual, unos abuelos a los que no dejan ver a sus nietos, hijos que sobreprotegen a sus padres, entre otros. La directora de la fundación, Trinidad Bernal, en diálogo con el diario ABC, informó que este servicio está dirigido “a personas ligadas entre ellas por lazos de parentesco –aunque también relación de amistad o relaciones muy cercanas–, que tengan desacuerdos y quieran resolverlos de forma pacífica”. El hecho de vivir más años y en mejores condiciones, apunta Bernal, ha dado lugar a un nuevo escenario familiar donde surgen conflictos ocasionados por la convivencia entre generaciones distintas, con intereses y valores diferentes, que ponen en peligro la armonía familiar. Desde ATYME han observado que la principal fuente de consulta telefónica se debe a los problemas surgidos de la sobreprotección de los hijos hacia los padres mayores, a los que “no dejan ser autónomos”. “Los hijos no se dan cuenta –aclara Bernal- pero al tratarlos como a niños los están metiendo en una urna de cristal que va a conducirles a una situación de baja autoestima, a tener peor concepto de sí mismos (…) Es un error, porque les acompañan a la dependencia”. Conflictos hay entre vecinos, al interior de las cárceles y de los establecimientos educativos, en los ámbitos laborales y económicos. Se diría que no hay esfera de las relaciones sociales donde no exista la controversia. En Argentina, en tanto, existe el programa “Acercar”, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, un servicio de“mediación comunitaria” que se ofrece a municipios, a penitenciarías y a distritos escolares de todo el país. Acercar, según reza su estatuto, es un servicio social que promueve la resolución de conflictos a través del diálogo, la comprensión y el entendimiento en la diversidad.  

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