Medio Oriente y la dialéctica belicista
La escalada de violencia en el conflicto entre israelíes y palestinos, que tiene conmocionado al mundo, refleja el triunfo del la ideología belicista en ambos bandos.Los partidarios de la guerra, que albergan la concepción de que las diferencias se resuelven de forma violenta, están imponiendo su lógica sangrienta en el corazón de Medio Oriente.De un lado y del otro de las trincheras sólo prima el deseo de la eliminación del adversario. La dialéctica de las armas, así, se impone a cualquier forma de diálogo entre las partes.No interesan la paz ni las vidas destruidas sino el propósito de derrotar militarmente a quien se considera el enemigo. "Ellos o nosotros", esa parece ser la consigna de los antagonistas a muerte.En Israel y en Palestina han tomado el control de la situación aquellos intransigentes a los que sólo los dejaría satisfechos ver al adversario reducido a la mínima expresión.Es la imagen del conflicto que transmitió hace poco el periodista e historiador Daniel Muchnik, para quien las elites dominantes en ambos bandos sólo predican una lucha constante y delirante."En el tablero hay un gobierno, en Israel, con Netanyahu a la cabeza, nacionalista y belicista, condicionado por otros dirigentes más belicistas que él, dispuesto a todo ante la primera amenaza, sin medir las consecuencias", refiere."Del otro costado -comenta Muchnik- un grupo armado hasta los dientes, Hamas, dueño del territorio de Gaza que en su momento fue cedido por Ariel Sharon, que tiene un objetivo terrorista y desalmado cuya propuesta es terminar, aniquilar el Estado de Israel, dejar la tierra pelada. Su odio es monumental e histórico".¿Los tiros y bombazos de un lado y del otro pueden conducir a alguna solución sensata y sostenible? El conflicto israelí-palestino lleva más de 66 años, y las armas hasta aquí no han logrado más que aumentar el odio y las ganas de matar al otro.Los analistas sitúan el origen del diferendo en la creación del Estado de Israel, en 1948. Terminada la Segunda Guerra Mundial, el horror del genocidio nazi impulsó a un sector de la comunidad internacional hacia la instauración de un Estado plenamente independiente.La idea fue garantizar la supervivencia y defensa del pueblo judío. Como sede "natural" se identificó a Palestina. El problema era que este territorio no estaba vacío, sino habitado por palestinos.Esto provocó la reacción de los Estados árabes de la región, que vieron la decisión como una ocupación de su territorio.Con el nacimiento de Israel, cerca de un millón de palestinos abandonaron sus tierras y emigraron a los países árabes. En 1964 nació la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), que aspiraba a eliminar al Estado judío.El problema planteado alimentó guerras y enfrentamientos que perduran hasta hoy. Y a la vista de los últimos acontecimientos, que han disparado las hostilidades militares, no se visualiza ninguna fórmula que conforme a los antagonistas.Hay quienes piensan que el conflicto israelí-palestino no sólo no se puede resolver militarmente, sino tampoco políticamente. Estos pesimistas ven, en efecto, que allí hay dos sociedades profundamente convencidas de tener el derecho a vivir en el mismo pedazo de tierra. Y eso sin la presencia del otro.Mientras ninguna de ellas esté dispuesta a entender la lógica del relato de la otra, aceptando que también tiene derecho a existir, y así abrir una solución negociada al diferendo, la dialéctica belicista se impondrá, haciendo de la lucha una constante.
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