Memoria, justicia, futuro
Entre muchas otras cosas que el rico proceso político social y económico que se inicio en la argentina el 25 de mayo de 2003, se encuentra esta sensación de que el Estado y sus tres poderes comienzan a reivindicarse con la historia.Por Sergio Urribarri, gobernador de Entre Ríos Opinión
Es que ciertamente la impunidad y la injusticia que se florearon durante casi 20 años comenzaron de pronto a revertir en una búsqueda constante y persistente de la verdad y la justicia.Esa búsqueda fue sostenida durante muchos años en forma dolorosa, valiente y muchas veces solitaria por los organismos de Derechos Humanos, por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, por HIJOS, por familiares.Pero fue ese hombre que juró no dejar sus convicciones en las puertas de la Casa de Gobierno quien dio el impulso definitivo al proceso que revertiera la vergüenza y la indignidad de pretender construir un futuro sobre la base del olvido, la injusticia o simplemente la perversión de dejar correr el tiempo.A cientos de represores, asesinos, perversos y sus cómplices los ha agarrado la justicia y la cárcel antes que la muerte. Cientos de madres, ya muy mayores y cansadas, han recibido antes y no después de dejar este mundo el consuelo de ver a los asesinos de sus hijos tras las rejas en una lucha de treinta años que ha conmovido a la Argentina y al mundo.Con enormes y poderosas resistencias el Presidente Néstor Kirchner impuso valientemente el objetivo de reconstruir la idea de Justicia como pilar esencial de toda sociedad que se precie de civilizada.La argentina ha demostrado que ha sido capaz de superar el desafío moral de avanzar al futuro salvando con verdad y con justicia las heridas de un pasado doloroso. Las ideas de memoria, derechos humanos y justicia han trascendido a toda la sociedad argentina en un gesto que nos distingue en el mundo y nos compromete con las generaciones venideras.Los juicios avanzan con todas las garantías constitucionales, los fallos condenatorios son irrefutables, muchos genocidas y represores purgan sus delitos en cárcel común, y las victimas, familiares y la sociedad en su conjunto comienza a encontrar la reparación y la paz que solo permite la verdad de los hechos y la justicia.Se ha construido la base para dejar de ser una sociedad con un pasado oculto. Desde esa plataforma deben verse los enormes logros de este modelo nacional, popular y democrático.Si conquistamos la Justicia, si le ganamos al olvido, si recuperamos el respeto, también vamos a ganar el futuro. Y esa es una tarea de todos.
Es que ciertamente la impunidad y la injusticia que se florearon durante casi 20 años comenzaron de pronto a revertir en una búsqueda constante y persistente de la verdad y la justicia.Esa búsqueda fue sostenida durante muchos años en forma dolorosa, valiente y muchas veces solitaria por los organismos de Derechos Humanos, por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, por HIJOS, por familiares.Pero fue ese hombre que juró no dejar sus convicciones en las puertas de la Casa de Gobierno quien dio el impulso definitivo al proceso que revertiera la vergüenza y la indignidad de pretender construir un futuro sobre la base del olvido, la injusticia o simplemente la perversión de dejar correr el tiempo.A cientos de represores, asesinos, perversos y sus cómplices los ha agarrado la justicia y la cárcel antes que la muerte. Cientos de madres, ya muy mayores y cansadas, han recibido antes y no después de dejar este mundo el consuelo de ver a los asesinos de sus hijos tras las rejas en una lucha de treinta años que ha conmovido a la Argentina y al mundo.Con enormes y poderosas resistencias el Presidente Néstor Kirchner impuso valientemente el objetivo de reconstruir la idea de Justicia como pilar esencial de toda sociedad que se precie de civilizada.La argentina ha demostrado que ha sido capaz de superar el desafío moral de avanzar al futuro salvando con verdad y con justicia las heridas de un pasado doloroso. Las ideas de memoria, derechos humanos y justicia han trascendido a toda la sociedad argentina en un gesto que nos distingue en el mundo y nos compromete con las generaciones venideras.Los juicios avanzan con todas las garantías constitucionales, los fallos condenatorios son irrefutables, muchos genocidas y represores purgan sus delitos en cárcel común, y las victimas, familiares y la sociedad en su conjunto comienza a encontrar la reparación y la paz que solo permite la verdad de los hechos y la justicia.Se ha construido la base para dejar de ser una sociedad con un pasado oculto. Desde esa plataforma deben verse los enormes logros de este modelo nacional, popular y democrático.Si conquistamos la Justicia, si le ganamos al olvido, si recuperamos el respeto, también vamos a ganar el futuro. Y esa es una tarea de todos.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

