Menores, delito y reincidencia
En Paraná se acaba de dar un contrapunto entre un funcionario policial y una representante del Consejo del Menor, alrededor de la reincidencia de menores que cometen delitos.Los dichos de uno y otro, sin llegar a la polémica, describen dos posturas clásicas sobre el fenómeno social, que por otra parte se reproduce en condiciones idénticas en el resto de la provincia.El jefe Departamental de Paraná, Carlos Schmunk, reinstaló el argumento de que quienes delinquen entran por una puerta y salen por otra, haciendo una velada crítica a las leyes vigentes."Notamos con gran preocupación que muchos de los detenidos que son derivados a la División Minoridad, a las pocas horas que recuperan la libertad por los delitos imputados, son luego detenidos cometiendo nuevos ilícitos", dijo el policía a la prensa paranaense.Las estadísticas policiales, al respecto, indican que desde que se inició el año prácticamente coincide la identidad y cantidad de adolescentes -alrededor de 350- que fueron puestos a disposición de la Justicia y a la vez vueltos a capturar, porque cometieron delitos y contravenciones."Notamos que esto se está convirtiendo en una triste realidad y por ello es que detectamos muchos de los ilícitos en flagrancia", señaló Schmunk, al precisar que la mayoría de los delitos tiene que ver con sustracciones, hurtos o robos.El policía resaltó el hecho de que los menores capturados pasan luego a disposición de la Justicia de Menores, en cuyo ámbito se decide finalmente qué hacer con ellos."El mayor problema que notamos en este último tiempo es que un porcentaje importante de los demorados, tras recuperar la libertad, son detenidos una o dos veces en el día nuevamente delinquiendo", explicó.Las declaraciones del policía merecieron una respuesta de la vicepresidenta del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia, Susana Gabini, para quien el problema de la delincuencia juvenil es mucho más complejo."Si un niño o un adolescente comete un delito con un arma de fuego, es porque detrás de él hay un mayor que le da ese elemento y porque no tiene contención adecuada de su familia", argumentó."No comparto la visión de criminalizar a los menores", respondió Babini en relación a la queja policial. Indicó, además, que no es cierto que los "únicos que delinquen en la sociedad sean los menores"."Siempre se está cargando sobre el sector más vulnerable que es el que forman menores sin familias o envueltos en la droga. Seguro que hay chicos que delinquen, pero siempre se los estigmatiza", destacó.Los dichos de Schmunk y Babini, como se ve, repiten los argumentos tradicionales sobre el problema de la inseguridad. Y que algunos vinculan a dos posturas antagónicas: mano dura versus garantismo.Bien miradas, sin embargo, las descripciones del policía y de la funcionaria son dos medias verdades. Es un hecho que quienes delinquen entran por una puerta y salen por otra. Como también es un hecho que la desviación de esos chicos tiene vinculación con la marginación social.Son dos percepciones, en realidad, sobre un mismo fenómeno. La cuestión de los menores y el delito reconoce muchas causas. Es algo tan difícil de resolver como de explicar.Daría la impresión que el Estado -léase la policía, las leyes, los jueces y los funcionarios de minoridad- debe lidiar con un problema que lo excede largamente.Más allá de las privaciones materiales -que pueden empujar a robar- no se puede sostener que ser pobre lo hace a uno delincuente. Esto nos lleva a pensar que hay una crisis epocal de valores que atraviesa la condición social. Y está en el corazón del problema juvenil.
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